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lunes, 29 de abril de 2013

10,5 km del Pilar: muchas ganas de competir



Casi tenía que haber estado haciendo las maletas, o calentito en casa, viendo la lluvia caer a través de los cristales, y sin embargo, a las diez de la mañana se daba la salida de la media maratón y de los 10,5 kilómetros de Pilar de la Horadada y no me lo quise perder. Cierto es que, por primera vez este año, fui sin tener la imperiosa necesidad de hacer volumen de entrenamiento, así que, dada la climatología adversa, deje el breve calentamiento para el final, y me bastó con un trote suave de unos minutos y unas cuantas progresiones para que mi cuerpo estuviese dispuesto para la competición.
Ayer contaba con un apoyo excepcional: Teresa, mi hermano Ale y mi amigo David, que merecidamente después de su gran actuación en la Ruta de las Fortalezas, decidió ver los toros desde la barrera (envidia sana...). La salida se dio con unos minutos de retraso, debido a la incidencia de las persistentes lluvias de los últimos días. Después de saludar a varios conocidos y amigos, me coloqué en primera fila, y tras un emotivo minuto de silencio por las víctimas del atentado del Maratón de Boston nos pusimos en marcha.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Bueno, en mi caso, dos son pocas, y sin poder evitarlo, con buenas piernas, neumáticos de lluvia (las Asics Gel Noosa Tri-8 se comportaron de manera excelente) y muchas ganas, hice el primer 5000 siguiendo muy de cerca a la cabeza de la prueba de 21 kilómetros. Como nuevamente decidí correr sin cronómetro ni pulsómetro, hasta el kilómetro 5 no tuve referencias de tiempo: ¡16'42" a mi paso por el cinco mil! Genial, por un lado, pero por el otro, mis piernas empezaban a flaquear (el año que viene solucionaremos esto en la pista, seguro), por lo que tuve que poner un ritmo para economizar fuerzas y llegar sin sufrir demasiado, sobretodo porque la vuelta era ligeramente cuesta arriba.
En ese punto, en mi prueba, tenía a dos por delante, así que me centré en buscar a quién tenía por detrás para ir jugando un poco con la ventaja, hecho que me mantuvo vivo hasta el final, controlando en todo momento la separación con el atleta que marchaba en cuatro lugar. Por suerte, eran poco más de 10 kilómetros. Lo bueno que tiene es que, antes de que uno quiera darse cuenta, está enfilando la recta de llegada. La estrategia de control y gestión de la ventaja dio resultado, y entré en meta con fuerza (el que me quiera pasar en ese punto, que corra) y muy feliz, con el corazón en la boca debido al esfuerzo final pero muy contento por haber terminado con buenas sensaciones, y por las privilegiadas atenciones de mis tres acompañantes de ayer: ¡casi me sentí como un profesional!
Ahora toca pasar página y centrarse en lo que viene, después de cuatro meses en los que he acumulado unas cuantas competiciones. En realidad, ahora que me doy cuenta, no he parado desde julio: Aidemarcha, Cross Nocturno del Pilar, 10 km Xtreme de Elche, Milla del Pilar, 10 km de Manos Unidas en Murcia, clasificatorio para el Cross Militar, Cross Militar del Ejército del Aire, Media Maratón de San Javier y Torrepacheco, San SIlvestre de Cartagena, Nacional Militar de Cross, 10 km de San Valentín en San Javier, Media Maratón de Cartagena y de Murcia, 40 kilómetros de la Ruta de las Fortalezas, y por último los 10, 5 kilómetros de ayer. Para todos los gustos...
Así que me vendrá bien, competitivamente hablando, echar un poco el freno, aunque sea de forma obligada, y dedicarme a preparar la temporada próxima. Hay muchas cosas que mejorar, y algunos aspectos que estoy deseando tocar para ello. ¡En breve comienza la aventura afgana!¡No te la pierdas!

lunes, 22 de abril de 2013

Después del día después: nuevas ilusiones para "quemar" la forma



A veces me pregunto cómo puede ser que, recién salido de una, ya me esté metiendo en otra. En algún que otro momento de la Ruta de las Fortalezas del pasado sábado me hice la eterna pregunta ocasional del ultrafondista: ¿Qué hago yo aquí? Deduzco, pues, que se trata meramente de una queja agónica del inconsciente que no tiene la más mínima esperanza de ser atendida. En cualquier caso, me encuentro desde pasadas unas horas de la finalización de la prueba y superada la decepción inicial, con que se ha ido alimentando en mí un deseo aún mayor de afrontar los desafíos venideros y de prepararme aún mejor para ello. No tengo remedio.
Ayer fue un día familiar, de descanso casi absoluto. Únicamente a primera hora de la mañana, aprovechando el paseo matutino de Danko y Troy, me animé a correr mis 10 minutos de rigor para comprobar que, a pesar de los dolores iniciales, en cuanto mis piernas se engrasaron un poco, no estaba tan mal como podía pensar. Después, no sé en qué momento, caí en la cuenta de que el próximo domingo hay carreras en el Pilar de la Horadada. Eché una ojeada a la web y, felizmente para mí, hay, aparte de la media maratón, una prueba de 10,5 kilómetros que me apetece muchísimo correr.
Retocando la entrada de hoy
Retocando la entrada de hoy
En un primer momento ni siquiera me había planteado la posibilidad de hacerlo. Es más: para ser sincero, si las cosas hubiesen salido como esperaba el sábado, si hubiese podido exprimir mi condición física de la forma deseada, no habría buscado nada más. Pero no fue así, y después de no ser capaz de ofrecer una versión competitiva de mí mismo cuando más lo habría querido, me quedaba un sabor de boca bastante amargo. Así que, si todo va bien, el próximo domingo, días antes de partir hacía a Afganistán, quemaré la forma que me quede corriendo la distancia corta en el Pilar.
Es, además de todo, una buena forma de terminar de optimizar los entrenamientos que hasta ahora he ido acumulando. Después de una prueba larga siempre se produce una supercompensación por el esfuerzo realizado, y aunque soy consciente de que mi organismo no se hallará totalmente recuperado, espero compensar eso con las ganas, pero sobretodo con las buenas sensaciones que el otro día no me acompañaron. La distancia, por otro lado, no es tan larga. Palabras mayores, en mi caso, serían que decidiese correr la media maratón, pero un diez mil, ¿por qué no? ¡Seguro que disfruto muchísimo!
Será, por supuesto, una ocasión más antes de mi marcha de sumar unos cuantos kilómetros más al Proyecto 101: 1 kilómetro, 1 euro. Si todo va bien, a primeros de mayo habré acumulado nada más y nada menos que 125 kilómetros en competición, o lo que es lo mismo, 125 euros a los que, como podéis leer en el artículo "Reinventando el Proyecto 101", sumaré, a partir de la fecha de mi despliegue en tierras asiáticas, 1 euro por cada día que corra al menos 10 minutos hasta noviembre. Mi firme intención es que sean más de 180 días corriendo de forma ininterrumpida, que añadir a su vez a los 18 meses corriendo al menos 10 minutos al día que alcanzaré el próximo día 2 de mayo. Todo ello, por supuesto, con la inestimable colaboración de Fisioizquierdo, Ala 30 y el Centro de Salud Natural Juan Diego Aparicio. Podréis leer al respecto, a partir de esa fecha, en el "Diario de un corredor afgano", que iré actualizando diariamente junto con otros contenidos del blog.
En fin, aprovechando que he adelantado mi masaje de recuperación de mañana martes a esta mañana, voy a rodar veinte o treinta minutos y a hacer una buena sesión de estiramientos posterior. ¡Hay que ir poniendo la máquina a punto nuevamente para el próximo domingo!