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miércoles, 22 de mayo de 2013

Día 19: ¿prohibido correr?

Km recorridos (día/total): 6/110                                           Vueltas dadas al perímetro (día/total): 3/55
 
Parece mentira, pero después de cincuenta vueltas a un mismo circuito, hasta ahora no había reparado en algunos de los detalles que salpican el recorrido. Sin embargo hoy, cuando enfilabala la calle norte del compound, justo en la rotonda de las Banderas, en un discreto segundo plano me he encontrado de golpe con la señal de marras: Prohibido correr. ¿Prohibido correr? No saben con quién están tratando...
 
Prohibido correr
 
En la segunda vuelta he hecho una breve parada para la foto que os adjunto. Da la casualidad de que la señal está justo en la bifurcación que conduce hacia la salida principal, así que hay varias interpretaciones que poco a poco hemos ido desechando:
 
Primera (absurda, pero...): la señal no es de "Prohibido correr", sino de "Prohibido saltar rayas rojas". Me gusta, y me guardo la explicación por si algún día me paran los carabinieri.
 
Segunda (falla el sentido): la señal indica que está prohibido escaparse de aquí. Dan ganas, pero ¿a dónde? ¿Turkmenistán?¿Irán? Y además corriendo. Como que no cuadra. Además, como digo, el corredor apunta hacia el interior de la base, no hacia afuera. En cualquier caso, estudiaré cambiar la posición, de tal forma que el frustrado escapista apunte a la puerta, a ver si alguno se anima. Las probabilidades de éxito, no nos engañemos, son escasas.
 
Tercera: verdaderamente, está prohibido correr. Esta es la interpretación más absurda y descabellada de todas. Bueno, estaría bien si le pusiesen una luna, o algo que indicase que se refiere a las horas sin luz natural. En ese caso lo entendería, porque correr aquí de noche, con el tráfico, los baches y otros peligros al acecho no es nada recomendable. Pero así, sin más, no puede tener ningún sentido. Porque, ¿a quién se le puede ocurrir prohibir correr? Es una idea verdaderamente descabellada, así que, por ello, descartaré también esta tercera hipótesis.
 
Entonces, ¿a qué se referirá la señal? Sabemos que Afganistán es un país en el que el tiempo pierde su sentido occidental, y las horas son aproximadas. En muchos casos, los horarios los marca la madre naturaleza. Así que, seguramente, el letrero quiere decir: PROHIBIDO TENER PRISA.
 
Por suerte yo, lo que es prisa, no tengo ninguna...

lunes, 6 de mayo de 2013

¿Por qué correr al menos 10 minutos al día es tan bueno?

Después de haber estado casi una semana sin actualizar los contenidos del blog, más allá de mi “Diario de un corredor afgano”, que podéis leer en su apartado correspondiente, me doy cuenta de que mi entrada diaria desde Asia no puede de ningún modo limitar el resto de contenidos del blog. De esta forma, procuraré actualizar con la misma asiduidad previa a la fecha de mi despliegue el resto de apartados, en consonancia con lo que vaya escribiendo también en el diario. Desgraciadamente, aquí el campo de experimentación y la variedad en determinados aspectos brilla por su escasez. No obstante, seguro que van surgiendo temas a los que resultará interesante dedicarles una merecida atención.

Hoy quería escribir, aún brevemente, sobre la cuestión que da título al artículo: ¿Por qué correr 10 minutos al día es tan bueno? Sé que al respecto he escrito con anterioridad en alguna que otra ocasión, pero nunca desde el punto de vista que ayer, trabajando un rato en el gimnasio en compañía de Adolfo, el triatleta afgano, le planteaba, y que expongo a continuación.

Puede que el mero hecho de correr 10 minutos al día no sea gran cosa en sí misma, aunque no voy a negar que tiene su importancia en ciertas cuestiones. Una de ellas es la siguiente: en muchas ocasiones se da el caso, en personas que llevan un plan de entrenamiento relativamente regular, de tener que interrumpir durante unos días la actividad física al nivel al que estábamos acostumbrados. Puede ser debido a mil razones: trabajo, circunstancias personales, una leve dolencia, mal tiempo,… En ese punto, pasamos de 200 a 0 en cuestión de días.

Por experiencia personal, sé que cuando uno está hecho a, por ejemplo, nadar sesiones de 5000 metros, el día en que, por un motivo u otro, sólo puede hacer 1500 metros, le invade la sensación de no haber hecho nada. Y casi prefiere no hacer nada. Y eso no puede ser. Si fuésemos conscientes de la importancia que tiene seguir activando, aún mínimamente, el organismo cada día, nos daríamos cuenta de que sólo comparativamente esos 1500 metros son pocos.

En otras palabras, esa tan manida frase de “yo para diez minutos (o veinte, o treinta, en función del patrón de comparación de cada uno) ni me cambio” pierde toda su validez. En un momento dado, un parón obligado en los entrenamientos habituales de cuatro o cinco días, por la circunstancia que sea, se mitiga enormemente con sólo dedicar diez minutos al día a correr un poco. Evidentemente no subiremos el nivel, pero sí que amortiguaremos la pérdida relativa del mismo. O sea, que no es lo mismo, aunque lo pudiera parecer, estar seis días sin hacer nada que correr al menos diez minutos cada uno de esos días.

Por eso os aporto este nuevo punto de vista sobre por qué es tan bueno correr al menos diez minutos todos los días: porque llegarán jornadas en las que eso sea lo único que podamos hacer. Y será poco, pero sólo relativamente. Por lo demás, crea una diferencia. Puede que pequeña, pero diferencia al fin y al cabo.

lunes, 29 de abril de 2013

10,5 km del Pilar: muchas ganas de competir



Casi tenía que haber estado haciendo las maletas, o calentito en casa, viendo la lluvia caer a través de los cristales, y sin embargo, a las diez de la mañana se daba la salida de la media maratón y de los 10,5 kilómetros de Pilar de la Horadada y no me lo quise perder. Cierto es que, por primera vez este año, fui sin tener la imperiosa necesidad de hacer volumen de entrenamiento, así que, dada la climatología adversa, deje el breve calentamiento para el final, y me bastó con un trote suave de unos minutos y unas cuantas progresiones para que mi cuerpo estuviese dispuesto para la competición.
Ayer contaba con un apoyo excepcional: Teresa, mi hermano Ale y mi amigo David, que merecidamente después de su gran actuación en la Ruta de las Fortalezas, decidió ver los toros desde la barrera (envidia sana...). La salida se dio con unos minutos de retraso, debido a la incidencia de las persistentes lluvias de los últimos días. Después de saludar a varios conocidos y amigos, me coloqué en primera fila, y tras un emotivo minuto de silencio por las víctimas del atentado del Maratón de Boston nos pusimos en marcha.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Bueno, en mi caso, dos son pocas, y sin poder evitarlo, con buenas piernas, neumáticos de lluvia (las Asics Gel Noosa Tri-8 se comportaron de manera excelente) y muchas ganas, hice el primer 5000 siguiendo muy de cerca a la cabeza de la prueba de 21 kilómetros. Como nuevamente decidí correr sin cronómetro ni pulsómetro, hasta el kilómetro 5 no tuve referencias de tiempo: ¡16'42" a mi paso por el cinco mil! Genial, por un lado, pero por el otro, mis piernas empezaban a flaquear (el año que viene solucionaremos esto en la pista, seguro), por lo que tuve que poner un ritmo para economizar fuerzas y llegar sin sufrir demasiado, sobretodo porque la vuelta era ligeramente cuesta arriba.
En ese punto, en mi prueba, tenía a dos por delante, así que me centré en buscar a quién tenía por detrás para ir jugando un poco con la ventaja, hecho que me mantuvo vivo hasta el final, controlando en todo momento la separación con el atleta que marchaba en cuatro lugar. Por suerte, eran poco más de 10 kilómetros. Lo bueno que tiene es que, antes de que uno quiera darse cuenta, está enfilando la recta de llegada. La estrategia de control y gestión de la ventaja dio resultado, y entré en meta con fuerza (el que me quiera pasar en ese punto, que corra) y muy feliz, con el corazón en la boca debido al esfuerzo final pero muy contento por haber terminado con buenas sensaciones, y por las privilegiadas atenciones de mis tres acompañantes de ayer: ¡casi me sentí como un profesional!
Ahora toca pasar página y centrarse en lo que viene, después de cuatro meses en los que he acumulado unas cuantas competiciones. En realidad, ahora que me doy cuenta, no he parado desde julio: Aidemarcha, Cross Nocturno del Pilar, 10 km Xtreme de Elche, Milla del Pilar, 10 km de Manos Unidas en Murcia, clasificatorio para el Cross Militar, Cross Militar del Ejército del Aire, Media Maratón de San Javier y Torrepacheco, San SIlvestre de Cartagena, Nacional Militar de Cross, 10 km de San Valentín en San Javier, Media Maratón de Cartagena y de Murcia, 40 kilómetros de la Ruta de las Fortalezas, y por último los 10, 5 kilómetros de ayer. Para todos los gustos...
Así que me vendrá bien, competitivamente hablando, echar un poco el freno, aunque sea de forma obligada, y dedicarme a preparar la temporada próxima. Hay muchas cosas que mejorar, y algunos aspectos que estoy deseando tocar para ello. ¡En breve comienza la aventura afgana!¡No te la pierdas!

jueves, 25 de abril de 2013

Correr con los keniatas: una lectura inspiradora


Hace unas semanas cayó en mis manos el libro "Correr con los keniatas", de Adharanand Finn. Me gusta visitar periódicamente la librería Tahiche, que regenta, desde detrás de montones de libros haciendo equilibrios imposibles entre un desorden sólo aparente, mi amigo Antonio Conesa, en Santiago de la Ribera. A veces busco un libro concreto, otras un rato de charla agradable. En aquella ocasión salía con las manos vacías cuando, desde el escaparate, el libro que nos ocupa llamó poderosamente mi atención. Después de ojearlo brevemente, decidí comprarlo.
correr-con-keniatas
La historia en cuestión gira alrededor de las aventuras del propio autor, un corredor aficionado que trabaja de freelance para la revista Runner's World. Finn nos narra cómo decidió marcharse seis meses a Kenia para intentar desvelar el secreto por el cual los corredores keniatas sobresalen, en las largas distancias, tan poderosamente del resto. A lo largo de este periodo, el autor tiene la posibilidad de conocer las particularidades de la vida de muchos atletas y ex-atletas, salir a entrenar con maratonianos de talla mundial, asistir a algunas de las carreras con más nivel del mundo, como los Campeonatos Nacionales de Cross de Kenia, profundizar en los métodos de entrenamiento de estos deportistas, conocer de primera mano el funcionamiento de los campamentos de entrenamiento más importantes del país, participar en alguna que otra carrera en suelo africano, e ir poco a poco descifrando el complejo entramado que conforma la realidad atlética y social de los mejores corredores del mundo.
Lo cierto es que me resultó una lectura muy atractiva y especialmente inspiradora, que seguro disfrutarán todos aquellos a los que les guste correr. Considero que este libro es una buenísima opción para los días de lluvia, como hoy, o para las próximas tardes de verano. Además, es una fuente de inspiración que, al menos a mí, me ha empujado a querer mejorar como atleta, en un intento de acercarme tímidamente y con unas limitaciones evidentes a los grandes corredores keniatas. ¡Os lo recomiendo!

miércoles, 24 de abril de 2013

La esencia de correr


Parece que últimamente casi todo en mi vida gira en torno a este blog. Cuando me da la impresión de que, esta vez sí, no sabré de qué escribir al día siguiente, aparecen personas que, inconscientemente, me aportan nuevas ideas y perspectivas sobre las que tratar. A veces es gente con la que trato casi a diario y que en un momento dado, como ayer por la mañana, me regala una conversación a priori intrascendente, pero que no lo es tanto, sobre un aspecto acerca del cual no se me había ocurrido hablar.

Hoy, de nuevo, los astros se han alineado para que una de estas personas aparezca, y he tenido la suerte de poder charlar un buen rato con Bruno, un gran deportista con el que coincidí en mi primera participación fallida en los 101 kilómetros de Ronda, prueba que él ha finalizado en varias ocasiones, como la Ruta de las Fortalezas. Bruno es un senderista nato, de esos que camina incansablemente a un ritmo endiablado mientras te va hablando de lo divino y de lo humano, como si con él no fuese la cosa, y devora kilómetros y kilómetros sin esfuerzo aparente mientras tú padeces entre dientes.

Es una de esas personas tan necesarias, que transmite la pasión por el deporte y la naturaleza en cada palabra. Lo he visto en su expresión cuando hemos estado charlando esta mañana, cuando a cada rato miraba por el espejo retrovisor del microbús. A Bruno le apasiona caminar, y posee unas excelentes cualidades que no son entrenables: es un tío humilde y enamorado de lo que hace. Le envidio. De verdad.

Así que, de camino a Cartagena y vuelta, hemos tenido tiempo para hablar precisamente de eso: de lo importante que es, en el deporte como en la vida, ser humilde y no desmerecer los logros de los demás, sin necesidad de que se ajusten a los nuestros. En este mundo de kilómetros, ritmos y tiempos, en demasiadas ocasiones se olvida que lo verdaderamente importante es la esencia de lo que se hace, y no tanto lo que se hace. Es decir: lo importante es disfrutar con aquello que nos apasiona.

Por desgracia, nos encontramos con quien clasifica los méritos de otros deportistas atendiendo a parámetros meramente físicos: cúanto corro, a qué velocidad, durante cuánto tiempo... Y no es eso. Como he tenido ocasión de señalar en alguna que otra entrada, correr, en sí mismo, no es algo tan extraordinario. Nadie conoce las circunstancias que corren paralelamente a los demás, las dificultades que les acompañan y que sin embargo no son suficiente impedimento para que, por un rato, esas personas se calcen unas zapatillas (o se lancen al agua, o se monten en la bici,...) y corran más que aquellas, dejándolas atrás aunque sea de forma momentánea.

En este ámbito de la vida, donde a veces parece que todo se puede medir, se tiene que medir, no podemos olvidar que todos nos merecemos un respeto y tenemos la obligación de respetar. Siempre habrá alguien más fuerte, más veloz, más resistente... Si no ahora, dentro de unos años. Tal vez entonces miraremos hacia atrás con cierta nostalgia, y descubriremos por fin que, en realidad, lo importante es la esencia de lo que hacemos, el cómo, no el qué.

Me gustan las personas como Bruno, porque en esas ocasiones en las que corro el peligro de olvidar, aunque sea brevemente, de ignorar lo verdaderamente valioso, me recuerdan, con su conversación apasionada y su sonrisa sincera, que la esencia está ahí, y no hay que perderla de vista.

jueves, 11 de abril de 2013

¡Son sólo 10 minutos!


Hoy he tenido la gran suerte de poder charlar durante casi una hora con alumnos del IES Mar Menor, gracias principalmente a la invitación de su profesora de Educación Física, Sara, siempre implicadísima en la formación humana y deportiva de sus alumnos. Lo cierto es que llevaba varios días dándole vueltas a qué decir, pero sobretodo a cómo decirlo.

Anteriormente, y por otros motivos relacionados también con el deporte, me he apoyado en fotos de algunas de mis experiencias. Sin embargo, en esta ocasión he decidido que quería algo más sencillo, más directo, así que allí me he plantado con tres o cuatro palabras escritas en un folio en blanco que llevaba guardado en el bolsillo: impulso, acción, repercusión, pasión,...y a ver qué salía.
Terminando la Ruta de los Conquistadores, en Costa Rica
Terminando la Ruta de los Conquistadores, en Costa Rica
Durante el encuentro he intentado transmitir a estos jóvenes la pasión que siento por el deporte, a la vez que compartir con ellos algunas de las cuestiones fundamentales que rodean, desde mi punto de vista, a cualquier actividad deportiva practicada de forma regular: constancia, disciplina, motivación, sacrificio, desarrollo personal...También ha sido una buena ocasión para hablarles del Proyecto 101: 1 kilómetro, 1 euro, y de la filosofía "en sólo 10 minutos", de tal forma que he terminado retándoles, en cierto modo, a que adopten esa sana costumbre de correr al menos 10 minutos al día.

Para mí ha sido una gran satisfacción ver como, al final de la charla, han sido muchos los que se han comprometido a "poner su contador a cero" y comenzar a correr a diario. Ojalá muchos de ellos sean capaces de encontrar esa pizca de motivación que les anime a ponerse las zapatillas al menos durante esos 10 minutos cada día. Yo no puedo más que agradecerles la atención y el interés que han mostrado y animarles a que afronten este y otros retos que se les plantearán a lo largo de sus vidas.
¡Son sólo 10 minutos!

domingo, 7 de abril de 2013

Proyecto 101: en realidad, correr no es algo tan extraordinario


En apenas un par de semanas comenzará la Ruta de las Fortalezas. A pesar de que últimamente todo esto parece haber pasado a un segundo plano, no puedo olvidar que es una prueba importante para mí, principalmente porque me apetece mucho sumar esos 51 kilómetros al Proyecto 101: 1 kilómetro, 1 euro. Mi preparación, después de algunas dudas, parece ir viento en popa, así que espero encontrarme bien y hacer una buena carrera. En cualquier caso, el objetivo fundamental es completar el recorrido en las mejores condiciones posibles, con el deseo de mejorar mi actuación del año anterior.
Hace unos días estuve charlando con una persona que, por su forma de afrontar la vida, me parece sencillamente admirable. Me resulta curioso el hecho de que a ella le parezca que todo esto de correr algunas pruebas a lo largo del año le resulte algo extraordinario. A mí me parece todo lo contrario: lo extraordinario es ver como esa persona afronta las dificultades que le va planteando la vida con una entereza increíble. Al lado de eso, correr es una cuestión puramente física.
Como en la vida, en esto de correr a veces le damos excesiva importancia a cosas que en realidad no la tienen: hacemos de los kilómetros, los ritmos y los tiempos cuestiones capitales, como si eso, al fin y al cabo, fuese lo esencial. Y no lo es. No digo que tener un objetivo o una meta en una u otra carrera no tenga ningún sentido. Simplemente, en ocasiones olvidamos que, en sí mismo, el hecho de correr no es algo tan extraordinario, especialmente cuando lo materializamos en cifras a la postre baladíes.
Creo que correr, si se entiende de la manera adecuada, es aspirar a conocer el interior de uno mismo, dejar una huella especial en lugares vistos desde un prisma bien distinto al habitual, en personas a las que, de otro modo, no conoceríamos de la misma manera. A mí, que estoy al principio de ese largo camino del descubrimiento interno, correr me ha abierto a seres extraordinarios que viven la vida con valentía, franquean sus obstáculos, tropiezan, se levantan, luchan,...
A mí, que intento aprender a hacer todo esto último, correr me enriquece cada día un poco más como ser humano.
Y en realidad no es algo tan extraordinario.

martes, 26 de marzo de 2013

Un soplo de aire fresco


Los últimos días han sido una locura de kilómetros en coche por carreteras mal asfaltadas, viejos camiones Bedford y Mercedes de los años 80 con tres o cuatro pasajeros apretujados en el asiento de atrás. También han supuesto un pequeño oasis en la preparación, unas jornadas donde recuperarse de algunas molestias y coger un poco de aliento antes del tramo final.
IMG_1234Me hacía falta, más incluso de lo que pensaba, también físicamente. Esto último lo descubrí el viernes por la mañana, horas antes de partir, cuando aproveché para hacer un buen entrenamiento con David en la zona de Cartagena. Íbamos para hacer 25 kilómetros, aunque al final recortamos un poquito, ya que los dos nos dimos cuenta de que nos faltaba un poco de chispa y decidimos que lo más inteligente era no forzar la máquina, estando como estamos tan cerca de la Ruta de las Fortalezas.
En otro momento me habría agobiado un poco por no encontrarme tan bien como esperaba, pero analizando un poco los acontecimientos de las últimas semanas, las carreras, los entrenamientos, el estrés emocional de la situación actual,…me doy cuenta de que es normal que el cuerpo me pida un pequeño respiro, algo que realmente no me preocupa, pues cuando hay que estar bien es dentro de apenas cuatro semanas, y tengo plena confianza en que hemos ido haciendo un buen trabajo que necesita de cierto tiempo antes de dar sus frutos.
Por eso tal vez escribía, durante los últimos días, sobre la recta final, la puesta a punto y lo importante que es adaptar casi diariamente el entrenamiento de estas últimas semanas, de tal forma que el día de la prueba uno haya sabido apurar al máximo su preparación sin comprometer su estado físico.
Así, la idea era llevar a cabo ese entrenamiento del viernes, exigente pero sin pasarse, y tener luego tres o cuatro días para descansar, coincidiendo con unas pequeñas vacaciones, durante las cuales mis obligaciones atléticas se han reducido a 15 o 20 minutos de carrera al día, sin fallar ni uno, eso sí.
IMG_1239Aprovecho nuevamente para llamar vuestra atención sobre los beneficios de adoptar el buenísimo hábito de correr al menos 10 minutos diarios, pues además de los beneficios de los que os he hablado en el artículo Corre al menos 10 minutos al día, y mejorarás como nunca, se suma el hecho de que, durante periodos más o menos cortos de inactividad (viajes, trabajo u otras circunstancias), correr solamente 10 minutos os ayudará a mantener un tono físico adecuado que facilitará la vuelta al entrenamiento tras esos días de parón. En otras palabras, estaremos hablando de una inactividad relativa, pues nuestro tono muscular y lo que es más importante, la predisposición de nuestro organismo a correr, apenas se verán alterados.
A mí este hábito tan consagrado, camino de los 17 meses de forma ininterrumpida, me ha permitido durante estos últimos días correr en las inmediaciones del desierto del Sáhara, donde no era la primera vez que corría, con las grandes dunas de Merzouga y sencillas edificaciones de adobe desperdigadas al abrigo de las palmeras como telón de fondo. Es lo bueno que tiene haber hecho de un par de zapatillas de deporte, unas mallas y una camiseta mis inseparables compañeras de viaje.
En esta ocasión, paradójicamente, la cálida brisa desértica ha supuesto un soplo de aire fresco…

martes, 19 de marzo de 2013

¿Tienes un perro atleta? ¡Corre con él!

En alguna ocasión he hablado de Danko y de Troy, los dos dálmatas que a menudo me acompañan en mis entrenamientos. Son una compañía excelente, siempre dispuestos los dos a echar a correr en cuanto me ven con las zapatillas puestas, no importa la hora ni la distancia. Para ellos es una actividad estupenda que les ayuda a mantenerse en forma y a quemar toda la energía que acumulan a lo largo de la semana.

Creo que un perro es, aparte de un gran compañero de vida, una excelente fuente de motivación para salir al aire libre a hacer un poco de deporte. Por supuesto, hay que tener en cuenta una serie de consideraciones para hacer de la carrera junto a él una actividad lo más placentera posible para ambos.

Danko y Troy
Danko y Troy.
Como las personas, los perros han evolucionado hacia un estilo de vida sedentario. Sin embargo, el ejercicio constituye una fuente de salud también para ellos. Hay que decir que no todas las razas son aptas para correr a cualquier ritmo, ni mucho menos en cualquier condición. Las hay genética y morfológicamente más predispuestas a la carrera. Por ejemplo, el ejercicio que necesita un perro de raza grande (tipo mastín o dogo) no tiene nada que ver con el de un labrador, un braco, un dálmata, ni con el de una raza de tamaño más pequeño. Por eso, es conveniente estudiar, aunque sea someramente, las características morfológicas de nuestro perro antes de exigirle de más.

Por otro lado, los principios del entrenamiento y otras cuestiones relacionadas son también aplicables a nuestros fieles compañeros. La progresión, el descanso, la alimentación, la intensidad del ejercicio, la edad del propio animal,...son factores a tener muy en consideración a la hora de echar a correr junto a ellos.

Existen, además, otras circunstancias que a ellos les afectan de una manera distinta, de las que resaltaría, principalmente, la baja tolerancia al ejercicio físico de los perros en condiciones de temperatura relativamente buenas para nosotros, Al contrario que los humanos, los perros no sudan a través de la piel. Sus únicas "vías de escape calorífico" son la lengua y las almohadillas de las patas. Así, les cuesta mucho más enfriar el cuerpo durante el ejercicio que a nosotros debido especialmente a su mecanismo termorregulador. Lamentablemente, ellos no pueden decir "basta", o "me encuentro mal", y harán lo posible por seguir el ritmo de su amo, en ocasiones con fatales consecuencias.

Después de entrenar.
Después de entrenar.
Por ello, es más que aconsejable informarse bien de qué hábitos y condiciones son las más propicias para que la práctica deportiva conjunta hombre-perro llegue a buen fin. Te adelanto algunas de las que considero más importantes:

- Por encima de los 20 grados, limita el tiempo de la carrera. En verano, basta con diez minutos en las horas más frescas del día.

- No le des de comer a tu perro antes de correr.

- Observa cualquier síntoma de lesión y trátalo a través de un buen profesional.

- Si notas un cambio de actitud del animal durante la carrera (se queda rezagado, baja la cabeza, jadea excesivamente,...), disminuye el ritmo o incluso para. Déjale descansar, refréscale un poco y no fuerces la máquina. Mañana será otro día.

Por último, no dejes de agradecerle el esfuerzo de correr a tu lado. Una buena sesión de carrera hará que os compenetréis mejor en otros muchos aspectos del día a día.

¡Y no ensucies! Estate preparado para cualquier contingencia. Por el bien de todos.

jueves, 14 de marzo de 2013

Desafío Fortalezas-Ronda 2013: algunas cuestiones tácticas

A pesar de que hace casi tres meses parecía que esto no llegaría nunca, estoy empezando a notar cada vez más próximo el aliento de las para mí dos grandes pruebas de este año: la Ruta de las Fortalezas y los 101 kilómetros de Ronda. Y eso que sigue haciendo frío, que por ahí abajo, en los alrededores de Ronda, llueve a cántaros y que en lo alto de las baterías de costa que rodean Cartagena soplan a día de hoy vientos huracanados. Pero no me dejaré engañar: los días son cada vez más largos, el sol, cuando quiere salir, empieza a apretar lo suyo, y se respira en el aire virtual de las webs la inminencia de la competición.

Uno empieza a visualizar la salida, los puntos intermedios, los avituallamientos, las cuestas...Ayer me sorprendí reviviendo el último kilómetro de los 101. Seguramente, por encima de todas las razones que se tienen para volver, una sea la de correr ese último kilómetro, con las emociones a flor de piel y la certeza, en ese momento sí, de que se va a culminar un sueño. Un kilómetro de felicidad absoluta.
Hoy quería escribir brevemente sobre algunas cuestiones tácticas, sobretodo referentes al tema de las mochilas, que a buen seguro trae de cabeza a mucha gente a estas alturas. ¿Llevo mochila? ¿No la llevo? ¿Mejor una riñonera? ¿Qué dejo preparado en Setenil y en el cuartel? Como ya he escrito una entrada al respecto (puedes complementar este artículo con dos artículos: Estrategias y Material de carrera), me centraré en la que considero la táctica más adecuada si vas a correr la mayor parte del tiempo.

En la Ruta de las Fortalezas no hay opciones: o llevas algo o no llevas nada. Los avituallamientos están muy bien situados y la distancia es relativamente corta como para necesitar transportar una mochila todo el tiempo. En esta edición hay que tener en cuenta que están prohibidos expresamente los apoyos externos, así que cada uno tendrá que hacerse valer con lo puesto y lo que encuentre en los puntos fijados por la organización: plátanos, naranjas, frutos secos, agua y bebida isotónica. Para mí es más que suficiente.

En Ronda la cosa cambia, aunque poco, dado que hay dos puntos situados estratégicamente en los que puedes dejar una mochila con lo necesario: el primero en el kilómetro 55, aproximadamente, y el segundo en el cuartel de la Legión, antes del kilómetro 80. Hasta ese primer punto, yo no llevaría nada de nada. La distancia entre avituallamientos es perfecta para cubrirla en un tiempo óptimo. Eso sí, hay que olvidarse de las prisas desde el primer momento, y hacer de cada punto un lugar de parada mínima pero obligatoria.

En Setenil uno puede dejar preparada una mochila según sus necesidades, y continuar sin peso adicional hasta el cuartel. Si todo va bien, llegar al cuartel desde allí será cuestión de entre dos horas y media y tres horas, así que hay que calcular las horas de luz por el tema del frontal y la ropa de abrigo. Yo dejo este material preparado en el cuartel de la Legión. Saliendo a las 11 de la mañana, uno tiene en torno a 11 horas de luz natural antes de alcanzar ese punto. Es cuestión de hacer cuentas y determinar dónde dejar ese material.

En la mochila del cuartel, como digo, es conveniente dejar preparado un frontal y ropa de abrigo. No olvidéis, no obstante, comprobar las predicciones meteorológicas la mañana de la prueba, para conocer de primera mano qué temperaturas aproximadas nos esperarán a partir de la caída del sol. Eso nos ayudará a escoger el material de manera adecuada. Aparte, siempre es conveniente tener en la mochila (tanto en Setenil como en el cuartel) vaselina, gasa y esparadrapo, algún spray o pomada analgésica, así como unas pequeñas tijeras y aguja e hilo con las que intervenir de urgencia alguna que otra ampolla.

Teniendo en cuenta el terreno que viene a continuación y las condiciones físicas de cada uno, también puede ser una buena opción tener unos bastones preparados. Nos ayudarán en las subidas posteriores, donde difícilmente, al menos en mi caso, puedo optar a trotar. Y de nuevo, vuelvo a recomendar que dejemos en el cuartel todo lo que nos sobra, que ya nos lo llevarán a meta, y partamos con lo justo. Hay que tener en cuenta, a este respecto, que llevar peso adicional implica un incremento de las pulsaciones medias y un gasto energético suplementario. Siendo la exigencia en este sentido ya de por sí extrema, ¿qué necesidad hay de endurecer las condiciones?

En cualquier caso, en los 101 kilómetros de Ronda están permitidos (si no estoy equivocado), los apoyos externos, así que aquel que tenga la suerte de contar periódicamente con un poco de ayuda extra (se me ocurre un bocadillo de jamón y una Coca Cola después de Arriate...) puede organizarse de otra manera. Sin embargo, yo no apostaría toda mi suerte a ellos, dado que es difícil coordinarse en determinados momentos, y no hay por qué añadir elementos de estrés a la carrera.

Lo que necesitemos de verdad debe estar en las mochilas, de tal forma que cualquier descordinación, en muchas ocasiones obligada por las circunstancias del día (multitud de desplazamientos cortos, carreteras cortadas temporalmente,...), no afecte más que mínimamente al desarrollo de nuestra prueba, o lo que es peor, nos impida disfrutar de la misma al cien por cien.

lunes, 4 de febrero de 2013

455x10 minutos

El día 2 de febrero cumplí quince meses, o lo que es lo mismo, unos 455 días seguidos corriendo al menos 10 minutos al día. Exactamente, desde el día 2 de noviembre de 2011. A decir verdad, hace ya muchísimo tiempo que no me supone ningún esfuerzo ponerme las zapatillas y salir a correr.

Algunos días, si acaso, me ha dado un poco de pereza, bien porque hacía viento, bien porque llovía, bien porque, entre una cosa y otra, se me había hecho demasiado tarde. Entonces aguardaba hasta última hora para ir directo de la ducha a la cama.

Durante estos 15 meses he corrido en todo tipo de sitios, y casi a cualquier hora y en cualquier condición meteorológica.

Descubrí en junio que en Moscú es preferible correr por la mañana o a primera hora de la tarde, ya que a última hora se forman intensas tormentas que descargan agua durante horas.

Recorrí a finales de julio la playa de Omaha a primerísima hora de la mañana, y después dejé las zapatillas y la camiseta en la orilla y me dí un baño, absorto en una orilla y en unas arenas en las que dejaron su vida tantos soldados.

Me cayó un chaparrón impresionante junto a la playa de Utah, justo al día siguiente.

Correr me ha mantenido vivo. Incluso en aquellos momentos en los que no tenía fuerzas para hacer nada más, me calcé las zapatillas y salí a rodar un par de kilómetro y medio. He sumado en este tiempo, al menos, 1100 kilómetros. Por supuesto, han sido muchos más. Pero al menos esos, seguro.

Ha habido muchos días en los que, por la inercia, he corrido más: 15, 20 o 25 minutos. Sin esa voluntad inicial de correr diez se habrían quedado en nada.

Me he arrepentido muchas tardes de no haber corrido por la mañana, porque me da menos pereza.

En más de una ocasión, incluso correr 10 minutos se me ha hecho largo, y he tenido que dar una vuelta extra a la manzana.

Ninguno de esos 455 días he estado demasiado enfermo ni demasiado dolorido ni demasiado ocupado para no dedicarme esos diez minutos. ¿Tendrá algo que ver?

No soy mejor que tú. Inténtalo. Te saldrá bien.






lunes, 28 de enero de 2013

¿Qué es "En sólo 10 minutos"?

Han pasado casi dos meses desde que este blog se puso en funcionamiento. La forma en que ha ido creciendo a diario no deja de sorprenderme, especialmente durante las últimas semanas, cuando el número de visitas diarias ha crecido exponencialmente. A día de hoy, el blog ha recibido visitas de muchos países: por supuesto, de España, pero también de Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Chile, Alemania, México, Portugal, Perú, Colombia, Italia, Rusia, Bielorrusia, Canadá, Países Bajos, Qatar y República Dominicana.

He de reconocer que me puede la curiosidad de querer saber quiénes son los lectores a los que cada día he ido dejando entrever un poquito más de mi persona, en forma de artículos que, de un modo u otro, reflejan no sólo experiencias, vivencias y una serie de acontecimientos varios, sino un momento, un estado de ánimo, una inquietud,... En definitiva, unos relatos que descubren sutilmente aspectos que hasta ahora habían salido casualmente a la luz en alguna charla, normalmente en el transcurso de una carrera.

Como es mucha la gente que se ha incorporado recientemente a esta lectura, y dado que bucear a día de hoy en los contenidos del blog se me antoja una árdua tarea, me gustaría llamar vuestra atención sobre dos o tres  posts que, para mí, han sido los pioneros de todos los que han venido después, principalmente porque en base a su contenido he madurado como atleta y como persona: el primero de ellos es Corre al menos diez minutos al día, y mejorarás como nunca, que da título al blog, y cuya filosofía llevo poniendo en práctica durante casi 15 meses. El segundo es Mejora tu aeróbico y corre más rápido: el entrenamiento fraccionado, una forma sencilla de entender el entrenamiento con sentido común, que cambió mi punto de vista de muchas cosas y me ha llevado a un nivel deportivo con el que nunca habría soñado. El tercero es el que dio inicio al Proyecto 101: 1 kilómetro, 1 euro, que en sólo unas semanas ha crecido y me ha hecho crecer, me ha puesto en contacto con personas estupendas y me ha ayudado a fijar objetivos importantes de cara al futuro.

Gracias a todos por esos minutos dedicados a la lectura de los contenidos de este blog. Algún día me encantaría compartir unos kilómetros con vosotros. Seguro que aprendería mucho y sacaría nuevas y buenas ideas sobre las que escribir.




Os recuerdo que también podéis seguir los contenidos del blog en www.ensolo10minutos.com.



miércoles, 26 de diciembre de 2012

Da igual lo que hagas: ¡CORRE!

La carrera a pie es la base sobre la que se sustenta un gran número de actividades físicas e intelectuales. La gran mayoría de los deportistas cimientan su condición física en la misma, ya sea integrándola en su entrenamiento de forma principal o secundaria, debido a los grandes beneficios orgánicos que proporciona. 


Incluso en aquellos deportes en los que, a priori, el ejercicio aeróbico parecería no aportar mucho, descubrimos que la carrera es esencial para la obtención de un mayor rendimiento en otras disciplinas que, a primera vista, implicarían otros procesos fisiológicos.

Brevemente, os resumiré los beneficios que la carrera a pie aporta a nuestro organismo desde el primer día que empezamos a practicarla. 

- Correr hace que la condición física general mejore ostensiblemente, por la aparición de adaptaciones orgánicas al ejercicio en sí. 

- Incrementa la capacidad del organismo para recuperarse después de un esfuerzo, tanto aeróbico como anaeróbico.

- Favorece la segregación de serotonina, hormona que influye directamente en nuestro estado de ánimo.

- Disminuye la presión sanguínea y ayuda a mantener los niveles de colesterol y triglicéricos en unos niveles óptimos. 

- Aumenta la efectividad cardíaca y mejora la calidad de la sangre.

- Optimiza el funcionamiento del aparato respiratorio e incrementa el tono muscular general, especialmente el del tren inferior.

- Mejora el rendimiento intelectual.

- Por último, es la mejor forma de adquirir una serie de hábitos saludables paralelos: dieta equilibrada, pautas de descanso adecuadas, contacto estrecho con el medio ambiente, apertura de nuevos círculos de relación social, etc...

Así que, tanto si eres una persona sedentaria como un consumado deportista de otra especialidad, empezar a practicar la carrera a pie no hará sino mejorar tus estados físico, anímico e intelectual, al tiempo que enriquecerá tu vida. Ya sabes, da igual lo que hagas: ¡CORRE!

Anímate, y échale un vistazo a la siguiente entrada para empezar: 

http://ensolo10minutos.blogspot.com.es/2012/12/hasta-siempre-carrera-continua-para.html


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Media Maratón: algunas estrategias para disfrutar al máximo

Puede que hayas empezado a correr hace poco. Puede que lleves años haciéndolo. Puede que hayas corrido 21 kilómetros (o más) antes de leer esto. Puede que, al contrario, nunca te hayas atrevido a hacerlo, porque te parece mucho, porque nunca has corrido tanto, porque consideras que no estás preparado, porque crees que vas a sufrir demasiado y te lesionarás, porque piensas que TÚ no puedes con esa distancia. Pues bien, da igual, en cualquiera de los casos, porque lo cierto es que SÍ puedes. Y con la preparación y los cuidados adecuados (puedes echar un vistazo a otras entradas de este blog), a buen seguro no te lesionarás, y no sufrirás tanto como temes.

A pesar de que lo que pueda parecer, correr 21 kilómetros no es, para una persona sana, un desafío imposible, ni mucho menos. Basta con una ligera pero constante preparación de unos meses para afrontar con garantías de éxito el reto que para muchos puede suponer completar una de estas pruebas en un tiempo medianamente razonable.

Partiendo de la base de esa preparación adecuada, y una vez tomada la decisión de correr una media maratón, hoy plantearé una serie de estrategias para que los 21,097 km no se te hagan cuesta arriba desde el principio, y puedas obtener el máximo rendimiento a tu estado de forma en ese momento. Da igual, como digo, que seas un corredor de 35 o de 55 minutos en el 10000.

El calentamiento es una parte esencial de la prueba, pero a veces solemos convertirlo en un problema en sí mismo. En función del nivel de entrenamiento de cada uno, puede variar la intensidad y la duración, pero la base podría ser: un trote de entre 5 y 10 minutos haciendo pequeñas paradas cada 3-4 minutos, entre 4 y 8 progresiones de 75-100 metros, prestando atención a la técnica de carrera, y con un breve descanso de 20-30 segundos después de cada una, y otros 5 minutos de carrera suave.

Siempre es bueno dejar un intervalo de 10-15 minutos entre el final del calentamiento y el comienzo de la prueba. Yo suelo aprovecharlos para colocarme en la posición de salida que deseo, para luego librarme de los agobios de correr entre gente más rápida o más lenta que yo, y realizar una serie de estiramientos suaves que me mantengan activado.

A mí no me gusta correr a ritmos prefijados, pues considero que puedo estar corriendo de más o de menos, según el día o el perfil de la prueba. Y con el pulsómetro me pasa lo mismo: hay días en los que me suben más las pulsaciones que otros. En ambos caso, creo que esclavizarse al crono o al pulso es una cuestión más de atletas de gran nivel que tienen referencias válidas al respecto. Además, las mediciones por kilómetro no tienen en cuenta ligeros desniveles que puede haber a lo largo del recorrido, y que pueden llevarnos a confusión, y lo que es peor, al desánimo a la hora de interpretar los tiempos o los pulsos. ¡Hay que disfrutar! Así que olvídate del "voy a ir a tanto el kilómetro", o "voy a hacer esta marca". Lo que tenga que salir, saldrá por sí solo.

En mi caso, prefiero llevar un crono con la opción de mostrar en pantalla el tiempo por vuelta, y no el tiempo total, de tal manera que cada cinco kilómetros, en mi caso, pulso el botón "lap" y de nuevo el cronómetro empieza la cuenta desde cero para el siguiente parcial. Esa es la única información que quiero conocer. Por un lado, me sirve para establecerme objetivos a corto plazo, cada 18-20 minutos en mi caso; por otro, mentalmente "no me canso" pensando que llevo corriendo ya, por ejemplo, una hora, en el kilómetro 15. 

Puede parecer una tontería, pero cuando miro el crono siempre veo un valor de tiempo entre 1 y 20 minutos, y pienso que no llevo tanto corriendo, después de todo. Por otro lado, tener cada 5 kilómetros una referencia hace que pueda comparar con la anterior, o motivarme para alcanzar la siguiente, además de, como digo, alcanzar pequeñas victorias. A mí, además, me gusta ir chequeando el tiempo cada uno o dos kilómetros, aunque no suelo hacer mucho caso a esas referencias intermedias, sino al conjunto de cada 5000.

Lo que verdaderamente determinará el desarrollo de la prueba es la manera de afrontar los primeros 2-3 kilómetros, cuando todo el mundo parece correr más que tú, y te ves inmerso en un ritmo que no es el tuyo y que condicionará los kilómetros restantes. Hay que contenerse al principio. Aunque te parezca que vas lento, "frénate" un poco, céntrate en llevar una buena técnica de carrera y verás como vas al ritmo al que debes ir.  Con el estado de excitación nerviosa que se alcanza antes de la salida es suficiente. No hay que QUERER correr más, o nos pasaremos de vueltas y lo pagaremos.

Para mí, el kilómetro cinco es un punto de predicción de cómo acabaré la prueba. Tengo un regla muy sencilla sobre las sensaciones en ese punto:

- Si voy sobrado, es que voy bien;
- si voy bien, es que voy justo;
- si voy justo, es que voy mal;
- y si voy mal,...si voy mal, entonces ya sé que me esperan por delante 15 ó 16 kilómetros de un laaaargo sufrimiento.

Así que lo mejor es correr al principio como si la cosa no fuese con nosotros, guardando un poco y con la sensación de ir sobrados. Ya lo gastaremos. De esta forma, al final pienso que, en lugar de 21 kilómetros, la prueba en realidad son 6 ó 7, que son los que tendré que apretar los dientes para mantenerme en mi ritmo y llegar a meta. Cuanto más tarde llegue el punto en que seas consciente de estar realizando un esfuerzo, mejor.

Luego, con el paso de los kilómetros, hay otra sensación que suelo experimentar, aproximadamente al principio de la segunda mitad de carrera. En ese momento, normalmente me viene un momento de crisis, en el que empiezo a dudar de mis posibilidades y me veo incapaz de mantener el ritmo. Pues bien, hay que ser conscientes de que ese momento pasará: puede durar uno o dos kilómetros, pero finalmente pasa, y todo parece volver a la normalidad.

Yo intento combatirlo, en primer lugar, reconociéndolo y no dejándome atrapar por él psicológicamente. En esos momentos busco aliados, gente que vaya a mi alrededor y a la que me pegarme para mantenerme a flote hasta que finalice la crisis. ¡Incluso les doy ánimos! En realidad, los ánimos son para mí mismo. Una vez superado ese punto, me quedarán sólo 5 ó 6 kilómetros. O sea, un 5000 y un kilómetro más, que no es mucho.

La clave de todo está en no querer correr más de lo que se puede, y en ser conscientes de que en la segunda mitad de la carrera habrá tiempo para gastar las fuerzas que hayamos ahorrado en la primera parte. Además, psicológicamente siempre es más placentero ir alcanzando a gente que no ha guardado lo que debía, por no hablar de las sensaciones positivas que deja el hecho de haber sido capaces de completar una prueba de fondo sufriendo lo justo.

En cualquier caso, no debemos olvidar que esto no es más que una forma saludable de plantearnos la vida, y que las marcas y los tiempos, con el paso de los años, no tendrán más valor que el de la nostalgia. Lo que importa, después de todo, es estar ahí, independientemente de todo lo demás. Pues cada uno tiene sus circunstancias y, al fin y al cabo, el mérito reside en la voluntad de querer afrontar un desafío.





sábado, 8 de diciembre de 2012

Mejora tu aeróbico y corre más rápido: el entrenamiento fraccionado.

En una entrada anterior planteaba una nueva forma de comenzar a entrenar, de manera más efectiva y menos agresiva para nuestro organismo. Este método es también aplicable al entrenamiento de calidad, sobretodo cuando se quiere mejorar la capacidad aeróbica y la velocidad media en estas sesiones.

Os plantearé el método fraccionado para que, de un modo intuitivo, podáis aplicarlo a vuestro entrenamiento diario. Por supuesto, si queréis alcanzar el máximo rendimiento, tendréis que acudir a un entrenador que planifique detalladamente vuestra temporada. Esta no es la intención del presente artículo. Aquí simplemente pretendo que innovéis, y que incorporéis un nuevo concepto de entreno que sustituya a las típicas sesiones de carrera continua, que en muchas ocasiones no ayudan a mejorar gran cosa.

Como en el artículo anterior, la clave está en fraccionar el entrenamiento, y a partir de una partición lógica del mismo, comenzar una progresión que mejore ostensiblemente el nivel aeróbico. A continuación explicaré cómo hacerlo si, por ejemplo, estáis acostumbrados a sesiones de carrera continua de unos diez kilómetros, aunque el método es aplicable a cualquier distancia, siguiendo los mismos pasos.

En primer lugar, hay que partir los 10 kilómetros. Al principio, podemos hacerlo en 10x1 km, en 5x2 km o en 4x2,5 km, introduciendo un descanso después de cada intervalo de entre 1'30" y 2'. Intentaremos correr al mismo ritmo al que correríamos si no tuviésemos descanso. Por otro lado, no es necesario buscar un circuito con la medición exacta, sino que se puede correr por donde lo hacemos habitualmente. Yo suelo tomar mediciones aproximadas en Google Earth.

Al final de la sesión hay que tomarse pulsaciones, inmediatamente al finalizar la última repetición, al minuto, y a los dos minutos. Para ser efectivos, y si no tenemos pulsómetro, tomaremos la medición en 10 segundos. Por ejemplo, puede que nuestros pulsos al terminar sean 28-24-20. Como siempre vamos a trabajar en base a esa medición, no hace falta multiplicar por 6 para saber las pulsaciones reales, pues únicamente utilizaremos estos valores como referencia.

Ahora la cuestión es: ¿cuándo tenemos que incrementar el intervalo? O lo que es lo mismo, si he empezado con 10x1 km, ¿cuándo pasar a hacer 5x2 km? Es sencillo. Como vamos a tener esos pulsos de referencia, daremos el paso cuando nuestro segundo pulso al final del entreno sea igual o inferior a 20.

En función de las necesidades de entrenamiento y de los objetivos concretos de cada uno, se puede optar por aumentar la distancia total (por ejemplo, si hemos empezado con 10x1 km y hemos llegado a a 2x5 km, el siguiente paso puede ser hacer 6x2 km), o la velocidad.

Así, iremos alargando la distancia y disminuyendo el descanso. El método es flexible, y podemos ajustarlo en función de nuestras necesidades incluso en mitad de una sesión. Si estoy haciendo 2x5 km y no me siento bien, puedo partir sólo una parte del entreno, y terminar haciendo 1x5 km y 5x1 km.

Una forma de asegurarnos que se está entrenando a un nivel óptimo es chequear el segundo pulso en los descansos intermedios. Si es superior a 20-22, implica que, o bien la velocidad es demasiado elevada, o bien que la distancia del intervalo es demasiado grande.

De esta forma, mejoraremos nuestro nivel aeróbico y la velocidad media del entreno, porque es evidente que si hacemos una sesión de carrera continua de 10 km, nuestra velocidad irá decreciendo, al tiempo que empeora nuestra técnica de carrera, con el consiguiente riesgo de lesión. Con el método fraccionado, seremos capaces de mantener una velocidad media más elevada, así como una mejor técnica que evite malos apoyos y sobrecargas debidas a los mismos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Una de zapatillas

Soy un tío de 1,83 m y 77-78 kg de peso que quiere correr tan rápido como uno de 65. Le pego a todo. Estos últimos cuatro meses he corrido una milla en pista (4'59"), 5 km (17'08"), 10 km (35'55"), media maratón (1h20'38"), un trail de 24 km y 2500 m de desnivel, un 10 km xtreme con obstáculos, un cross de 11 km, y en unas semanas comienzo a preparar pruebas de ultrafondo, lo que me implicará rodajes de 30-35 km con subidas y bajadas de toda índole, entre otras cosas.

Considero que, abarcando un abanico tan grande de pruebas, no puedo utilizar un sólo tipo de zapatillas. Bueno, he de reconocer que lo mío con las zapatillas es un tanto enfermizo, y finalmente siempre tengo más de las que sinceramente necesitaría. Hoy voy a hacer un repaso de las zapatillas (muchas) que utilizo habitualmente en mis entrenamientos, con los pros y los contras que les encuentro a cada una de ellas. Es mi experiencia personal, y por supuesto, no implica que lo que a mí me resulta cómodo le vaya a ir bien a otro. Pero en un momento dado puede ayudar a decidir a corredores de características parecidas a las mías.

Asics Gel Nimbus 13:
En realidad, empiezo con una zapatilla que, muy a mi pesar, acabo de jubilar. Aunque me costó (cosa rara en Asics) un par de sesiones o tres adaptarme a la horma, me han resultado unas zapatillas espectacularmente cómodas para rodajes largos, principalmente por terreno poco accidentado y asfalto. La amortiguación me parece excepcional, y la durabilidad más que correcta. Al final, como en mí es habitual, he terminado rompiéndola por el lateral exterior.
Lo mejor: amortiguación, comodidad, durabilidad de la suela.
Lo peor: en mi caso, la falta de refuerzo en la zona delantera exterior, por ponerle algún pero.
Precio: en torno a los 120€, pero merece la pena.

New Balance 1064:
A día de hoy, es el modelo que utilizo para rodar por asfalto y caminos fáciles. Me parecen cómodas, y la relación calidad-precio es buenísima (las tenía Decathlon al 50%). Cierto es que no son rápidas y que no es una zapatilla para gente ligera, pero me van bien en los entrenamientos fraccionados, a ritmos ligeramente más rápidos de 4 minutos el kilómetro, y tienen una buena amortiguación.
Lo mejor: relación calidad-precio, amortiguación.
Lo peor: no te las compres si pesas menos de 75 kg y quieres ligereza.
Precio: a mí me costaron menos de 60€. ¡Un regalo!


North Face Single Track:
Aunque es un modelo que casi he jubilado, son las zapatillas que utilicé el año pasado tanto mis entrenamientos por el monte como para la Ruta de las Fortalezas y el intento fallido de Ronda. Me parecen unas zapatillas muy cómodas que, en comparación con las Asics Gel Trabuco que anteriormente utilizaba, ganan un mundo en ligereza. Es más, en ocasiones da la sensación de ser una zapatilla muy rápida, en comparación con otras de propósitos parecidos. Los tacos de la suela son indicados para terrenos no muy técnicos, pero sobretodo los de la parte delantera se gastan con facilidad. Por otro lado, la adaptación a la zapatilla es rapidísima. Yo las estrené con un rodaje de 22 km sin anestesia previa, y ningún problema.
Lo mejor: ligeras, taqueado poco agresivo, estética.
Lo peor: durabilidad de los tacos.
Precio: 88€.

Brooks Cascadia 7:
Este es el modelo que me dispongo a utilizar para mis entrenamientos en montaña y las competiciones de Cartagena y Ronda de esta temporada. De momento las tengo poco trabajadas, pero las impresiones iniciales son muy buenas: excelente amortiguación y comodidad, además de una rápida adaptación a la zapatilla. De momento, tal vez me cuesta un poco adaptarme visualmente a la falta de arco en la suela, que me transmite la sensación de pesadez, pero las llevé en el Trail de la Unión y en cuanto a adherencia y estabilidad se comportaron muy bien. El taqueado de la suela es también poco agresivo, lo que permite utilizarlas no sólo en terrenos off-road, sino también para un rodaje por asfalto.
Lo mejor: amortiguación, comodidad, estabilidad.
Lo peor: para mi gusto, sensación de ser pesadas, y poco más.
Precio: en torno a los 110€.

Mizuno Wave Inspire 7:
No sé por qué, pero mi relación con Mizuno no es nunca del todo satisfactoria, y a pesar de ello siempre tengo un par de esta marca. Las Wave Inspire, a pesar de ser de la gama alta de la marca, no están a la altura de lo que yo espero de una zapatilla de ese precio. Me ocurre que al principio me parecen cómodas, pero con el tiempo se van ablandando, hasta que llega un momento en que me da la sensación (y puede que sólo sea eso, una sensación) de que no me sujetan nada el pie. Este par lo utilizo para rodajes de hasta una hora, por casi cualquier terreno. La verdad es que no puedo decir que sean incómodas, pero al comprarlas buscaba una zapatilla ligera y comodísima, y se queda a medio camino de lo primero, y en lo segundo cada vez que me las pongo me da la sensación de que me van a molestar todo el tiempo, aunque luego no es así.
Lo mejor: estética, suela.
Lo peor: comodidad, sujeción, precio.
Precio: a día de hoy, se pueden encontrar por unos 100€.


Asics Hyperspeed:
Advertencia: esta es una zapatilla, como su propio nombre indica, para ir rápido, y para corredores ligeros. Más alla de la advertencia, y como he dicho antes, ni soy ligero, ni mucho menos rápido, y sin embargo ¿me encantan! Son ligeras (parece que no llevas nada), rápidas, cómodas,...pero no amortiguan nada, y después de una media maratón me cuestan una sobrecarga de gemelos de 3 o 4 días. Es una zapatilla para distancias más cortas, o para corredores más ligeros, o ambas cosas. Eso sí, sólo si quieres ir más o menos rápido (entre 3'15" y 3'40"). Pero si quieres sentir la sensación de correr en el más amplio sentido de la palabra, esta es la zapatilla. Ahora bien, lo pagarás. Quedas advertido :-).
Lo mejor: ligereza, comodidad.
Lo peor: amortiguación.
Precio: Este es un modelo antiguo, que andaba por los 80-90 €.

Asics Hyper Cross Country:
Estas son las zapatillas que utilizo para cross. Lo cierto es que no terminan de resultarme cómodas, no sé el motivo, y sin embargo, se ajustan al pie de tal manera que, en cierto modo, debe ser lo más aproximado al calzado minimalista. Desde mi punto de vista, son exclusivamente para cross, aunque pueden utilizarse en pista, pues no son tan rígidas como las zapatillas exclusivas de pista. De hecho, no son nada rígidas, y cuando las llevo parece que no llevo nada. Ahora bien, el agarre es bueno casi en cualquier terreno, y tienes la oportunidad de ponerle los clavos en condiciones extremas. En cuanto a ligereza, son equivalentes a las Hyperspeed, aunque me temo que comparte también el inconveniente de la amortiguación casi nula, y a diferencia de aquellas, no son tan cómodas.
Lo mejor: Ligereza, tracción, adherencia.
Lo peor: amortiguación, comodidad.
Precio: en 2009, unos 70€.

PRÓXIMAMENTE:
Asics Gel Nimbus 14

martes, 4 de diciembre de 2012

Corre al menos 10 minutos al día, y mejorarás como nunca

Puede que, a primera vista, 10 minutos parezca un tiempo por el cual no merecerá la pena, para muchos, calzarse las zapatillas. En realidad, es cierto que no merece la pena si no hay una continuidad. Ese es el aspecto negativo: hay que hacerlo todos los días. Pero también es el lado positivo: al hacerlo todos los días, en cuestión de tres semanas lo habrás incorporado a tu rutina diaria, y llegado el momento, día arriba, día abajo, ya no te costará ningún trabajo. Puede que algún día un poco de pereza, pero nada más.

Y dado que lo que más cuesta es arrancar, la mayoría de los días no serán sólo 10 minutos, sino que alargaremos hasta 15, 20, o los que apetezca. Y si llueve o hace frío, ¿qué son 10 minutos, si casi no da tiempo a calarse? Al menos, esos 10 minutos seremos libres de ataduras, de prisas, de preocupaciones,...

Como digo, puede que parezca que 10 minutos no son nada pero, si te paras a pensarlo, y multiplicas, cuánto, 1,5 km, 2 km, 2,5 km..., por los días de la semana, del mes, del año, te darás cuenta de la base de kilómetros casi invisibles que estarás añadiendo a tu entrenamiento. 10 minutos al día (como mínimo):  

- a 6 min/km, son aproximadamente 48 km al mes, o lo que es lo mismo, casi 600 km al año.
- a 5 min/km, son aproximadamente 60 km al mes, o lo que es lo mismo, alrededor de 720 km al año.
- a 4 min/km, son aproximadamente 75 km al mes, o lo que es lo mismo, unos 900 km al año.

¡Y esto es el mínimo!¿Sigues pensando que no merece la pena?

Por otro lado, ¿quién no tiene 10 minutos al día para hacer algo que le gusta, que le resulta beneficioso, saludable, relajante,...? En resumen, ¿quién no se puede dedicar 10 minutos al día a sí mismo, a su salud física y mental?

Además, observarás que tu tono muscular subirá considerablemente, pues el cuerpo siempre estará listo y dispuesto para el ejercicio, y que incrementarás progresivamente la velocidad de tu carrera.

Si crees que te va a costar, solo tienes que poner el contador de días a cero, y aguantar las primeras tres semanas. Verás como, conforme vayas sumando días, 10, 15, 20, 30, 40,... te resultará más fácil salir, porque no querrás resetear tu contador, y te marcarás objetivos próximos: 50 días, 75, 100 días... Y pronto empezarás a contar en meses, y sin darte cuenta, un día mirarás atrás y habrás llegado al año, y pensarás: "durante el último año, hay algo que me gusta que he hecho todos los días, sin importar el lugar, la hora, el estado de ánimo,..."

Si te cuesta, al principio hazlo pronto, tan pronto como puedas, o inicia el contador con alguien que te motive a continuar. Verás que, transcurridos unos días, comenzará a costar cada menos, hasta que llegue el día en que tu cuerpo te lo pida, en que organices el día de tal manera que si tienes una cena, o vas al cine, o a cualquier sitio, haya un hueco de 10 minutos para tu carrera diaria.

Y si le añades 5 minutitos de estiramientos suaves al final, mejor que mejor.

Cada día desde el 2 de noviembre de 2011 me he calzado las zapatillas y he corrido, he sido libre, he sentido el viento, la respiración entrecortada, el frío de aquella noche, cuando se me hicieron las 12 y me preguntaron si iba a correr a esas horas, y con una media sonrisa me apreté los cordones.

Mis pies han pateado las calles de Murcia, de Melilla, de Madrid, de Cartagena, de Elche, de Málaga, de Moscú, de San Petersburgo, de Pamplona, de Las Palmas,...

He dejado mi huella en Sierra Nevada, en la Bretaña francesa, en la arena de Omaha Beach, en Capbreton,...

He corrido con David (montones de kilómetros), con Teresa, con Steve y con Manolo, con mis hijas a mi lado en la bicicleta, con Jean Pierre en el poli de San Javier, con Carlos, con Toño, con Javi dándome ánimos en Cartagena, con Danko y con Troy...

398 días, a fecha de hoy, en los que siempre ha habido al menos 10 minutos completamente míos.

¿Cuándo vas a poner el contador a cero?