Mostrando entradas con la etiqueta libro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libro. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de septiembre de 2013

Pedaleando en la oscuridad: una historia de segundas oportunidades

Llevaba ya varios días queriendo escribir sobre este libro que recientemente terminé de leer. Aunque en un principio fue una compra de oportunidad, en una de esas visitas sin propósito concreto a la Librería Tahiche, que regenta mi buen amigo Antonio Conesa en Santiago de la Ribera, finalmente he de decir que el libro en sí ha resultado ser una grata sorpresa, ya que hace pensar. En ese sentido, ¿qué más se le puede pedir a una lectura?

Pedaleando en la oscuridad es una historia que no me ha dejado indiferente, ni mucho menos. David Millar, gran ciclista escocés, destripa los entresijos del oscuro mundo del dopaje en el ciclismo. Lo hace de tal manera, que probablemente todo aquel que haya disfrutado con este deporte durante los últimos quince o veinte años sentirá que, de repente, le han robado un montón de tardes delante del televisor, o al pie de las cunetas esperando a ver pasar la serpiente multicolor.

Y es que da verdadero asco comprobar que, en determinados ámbitos, el deporte profesional está, o al menos ha estado (siendo optimista y pensando que esa época ha pasado, aunque sé que no es así), en manos de negociantes sin escrúpulos, manipuladores, tramposos y adictos que, arrastrados en ocasiones por la inercia del pelotón, se han visto envueltos en terribles historias que, en muchos casos, han terminado en tremendas desgracias.

Es una pena comprobar de qué forma se puede desenamorar alguien de una pasión, hasta llegar a odiarla, cuando todo se convierte en una mera cuestión de cifras: vatios, kilómetros, hematocritos, euros,... Sin embargo, al leer las vivencias de David Millar, uno descubre que no es tan sencillo juzgar sin conocer y que, independientemente de las sanciones y los castigos, justos y necesarios en cualquier caso, no se puede, o no se debe, defenestrar a la persona sin más. En muchos casos pecamos de simplificarlo todo a blanco o negro.

En su libro, David Millar descubre en primera persona la cara oculta del deportista profesional: la soledad, el desamparo, el sufrimiento físico, la presión del entorno, la deshumanización de las estructuras deportivas, el éxito, el fracaso y, finalmente, la redención. Es, finalmente, un libro de segundas oportunidades. Creo que, simplemente por eso, merece la pena.

pedaleando

jueves, 25 de abril de 2013

Correr con los keniatas: una lectura inspiradora


Hace unas semanas cayó en mis manos el libro "Correr con los keniatas", de Adharanand Finn. Me gusta visitar periódicamente la librería Tahiche, que regenta, desde detrás de montones de libros haciendo equilibrios imposibles entre un desorden sólo aparente, mi amigo Antonio Conesa, en Santiago de la Ribera. A veces busco un libro concreto, otras un rato de charla agradable. En aquella ocasión salía con las manos vacías cuando, desde el escaparate, el libro que nos ocupa llamó poderosamente mi atención. Después de ojearlo brevemente, decidí comprarlo.
correr-con-keniatas
La historia en cuestión gira alrededor de las aventuras del propio autor, un corredor aficionado que trabaja de freelance para la revista Runner's World. Finn nos narra cómo decidió marcharse seis meses a Kenia para intentar desvelar el secreto por el cual los corredores keniatas sobresalen, en las largas distancias, tan poderosamente del resto. A lo largo de este periodo, el autor tiene la posibilidad de conocer las particularidades de la vida de muchos atletas y ex-atletas, salir a entrenar con maratonianos de talla mundial, asistir a algunas de las carreras con más nivel del mundo, como los Campeonatos Nacionales de Cross de Kenia, profundizar en los métodos de entrenamiento de estos deportistas, conocer de primera mano el funcionamiento de los campamentos de entrenamiento más importantes del país, participar en alguna que otra carrera en suelo africano, e ir poco a poco descifrando el complejo entramado que conforma la realidad atlética y social de los mejores corredores del mundo.
Lo cierto es que me resultó una lectura muy atractiva y especialmente inspiradora, que seguro disfrutarán todos aquellos a los que les guste correr. Considero que este libro es una buenísima opción para los días de lluvia, como hoy, o para las próximas tardes de verano. Además, es una fuente de inspiración que, al menos a mí, me ha empujado a querer mejorar como atleta, en un intento de acercarme tímidamente y con unas limitaciones evidentes a los grandes corredores keniatas. ¡Os lo recomiendo!