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miércoles, 20 de febrero de 2013

Mejorando la base aeróbica

Faltan diez días para el próximo paso del Proyecto 101: 1 kilómetro, 1 euro: la media maratón de Cartagena. A pesar de que llevo unos días con unas molestias en la zona intercostal izquierda debidas a una pequeña contusión, poco a poco los entrenamientos van surtiendo efecto, y mi base aeróbica está mejorando día a día. Desde el lunes por la tarde los dolores han ido remitiendo a base de hielo y pomada antiinflamatoria, y ahora puedo respirar casi con total normalidad y corriendo apenas lo noto.

Las dos competiciones de la semana pasada, junto con la acumulación de kilómetros con anterioridad y posterioridad a las mismas, han dado paso a una buena supercompensación, y ahora, a igual nivel de esfuerzo, he experimentado un notable aumento de la velocidad media de mis entrenamientos, así como un descenso importante del tiempo de recuperación. No obstante, habrá que seguir trabajando en la misma línea y poco a poco ir aumentando el volumen de entrenamiento. Espero que el resultado se aprecie a corto plazo en la media de Cartagena, aunque lo importante es seguir acumulando kilómetros de calidad y a la vez ir mejorando la base aeróbica, de tal forma que aumente la velocidad media de los rodajes "sin esfuerzo".

Por si acaso, hoy me toca otra vez sesión de fisioterapia. La verdad es que es una suerte contar con la experiencia de Jose, de Fisioizquierdo, sobretodo ahora que las cargas de trabajo comienzan a ser importantes. Lo único malo de rodar más rápido y del aumento del volumen  es que se generan más tensiones a las que también hay que acostumbrarse. Así, desde esta semana y hasta mayo he decidido pasar de una a dos sesiones de fisioterapia semanales, más aún cuando a partir de ahora los domingos tendré una tirada que andará por encima de los 30 kilómetros habitualmente, en la mayoría de los casos con un perfil rompepiernas.

Lo lógico es que paralelamente a un incremento del nivel de exigencia haya que darle al cuerpo más cuidados, pues es en esta fase cuando más expuesto se está a una lesión, y a partir de ahora el tiempo es oro. Es muy conveniente, bajo mi punto de vista, integrar en el entrenamiento un plan que prevenga la aparición de dolencias que, en el mejor de los casos, nos obliguen a parar unos cuantos días. Como dice el refrán, más vale prevenir que curar. 

Ser un atleta no implica sólo correr, sino hacerlo con garantías de éxito. Además, no todo tiene que ser sufrir...

miércoles, 30 de enero de 2013

Alérgico al reposo.

Hace tres años un gran médico (que me consta que lo es) me dijo que fuese pensando en dejar de correr, debido a una fascitis casi crónica en el pie derecho con la que conviví durante casi dos años. No me dí por vencido. Es más, desde aquel momento, supe que iba a volver a correr incluso más que antes. Luego, las circunstancias de la vida me pusieron en manos de tres grandísimos fisioterapeutas: Jordi Reig, de Alcoy, y especialmente dos generaciones de Fisioizquierdo, José Luis Izquierdo padre e hijo, a los que debo en gran medida esta extensión de mi vida deportiva que ahora disfruto.

Todavía recuerdo cuando un par de años atrás, justo antes de las vacaciones de Navidad, después de dos meses de terapia, le pregunté a Jose si en enero podría empezar a rodar, que tenía algún que otro proyecto en mente. Él me respondió que seguramente sí, mientras no me plantease correr la Maratón de Madrid. Entonces sonreí, y le dije que no, que no era el MAPOMA, sino los 101 kilómetros de Ronda. "¡Te voy a cortar el pie!", exclamó. Tres meses y medio más tarde estaba cruzando la línea de meta de la Ruta de las Fortalezas y sólo un mes después la de los 101 kilómetros de Ronda.

No sé por qué razón, la mayoría de los deportistas somos alérgicos al reposo. Sin duda, hay ocasiones en las que físicamente es evidentemente necesario parar, pero en la mayoría de los casos soy partidario de HACER, más que de DEJAR pasar el tiempo. La mayoría de los médicos, a buen seguro grandísimos profesionales, no entienden que decirle a un deportista que no haga nada es condenarle. El reposo cura a la larga, pero nosotros necesitamos acelerar esa recuperación, reducir plazos, disminuir el tiempo de inactividad o, en el peor de los casos, buscar alternativas que maten esa necesidad imperiosa de aumentar las pulsaciones. Somos competitivos incluso a la hora de recuperarnos.

Desde luego, es mucho mejor prevenir que curar y, para ello, nada mejor que integrar periódicamente en nuestros entrenamientos una sesión de fisioterapia cada una o dos semanas, en función de nuestro nivel de cargas de trabajo. Esperar a que aparezcan los primeros síntomas es estar avanzando irremisiblemente hacia ese periodo de oscuridad que en la mayoría de los casos significa "reposar". Al igual que efectuamos revisiones al coche para evitar que a medio plazo surjan averías graves, deberíamos "revisarnos" nosotros mismos, o lo que es mejor, ponernos en manos de buenos profesionales que cuiden nuestros músculos y se anticipen a posibles lesiones. En ese sentido, es conveniente dar con un profesional que sea consciente de esa necesidad imperiosa que tenemos de sentir el aire entrando en nuestros pulmones, que entienda lo que significa ser un deportista.

Siempre podremos cambiar de vehículo. Sin embargo, sólo tenemos un cuerpo, que nos tiene que durar toda la vida, y es necesario cuidarlo convenientemente para hacer de nuestra pasión por el deporte una compañera de viaje agradable y duradera, a salvo de frustraciones temporales o definitivas.

Ser deportista no es una elección. Es una filosofía de vida.