jueves, 11 de julio de 2013

Día 69: gente de aquí

Km recorridos (día/total): 6,2/376                                     Vueltas dadas al perímetro (día/total): 2/154
 
No sé el motivo, pero llevo tres días arrastrándome por el asfalto de la base, muerto de sueño de un lado para otro. Me levanto y ya estoy pensando en el momento de volver a tener la oportunidad de volver a acostarme, aunque sea un rato a mediodía. Espero que sea sólamente fruto del calor, aunque yo creo que és también una cuestión de ritmo: son ya setenta días seguidos yendo a trabajar mañana y tarde, poniéndome la misma ropa, desayunando y comiendo en el mismo sitio, viendo a la misma gente...
 
Hoy querría hablar de esta gente que me acompaña en esta aventura. Así, de forma genérica y breve. Lo cierto es que se ha juntado un grupo de personas que congenia, y eso está realmente bien. Cada uno hace su vida y, sin embargo, siempre se encuentra un momento para estar con los demás. Esta mañana, por ejemplo, he salido a correr sin mucho criterio, simplemente a respirar aire fresco y dejarme llevar por los irregulares laterales de la carretera asfaltada que conduce a la puerta sur.
OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Pueblo entre montañas cerca de Herat
Pues bien, resulta que hace un par de semanas alguien de este grupo se comprometió a correr la media maratón de San Javier. En uno de estos momentos en que la gente se viene arriba sin saber muy bien cómo y por qué, Dani lanzó el guante, sin contar con que yo lo recogería y, haciendo gala de mi insistencia (rondando a veces la pesadez, cierto es), he hecho mío su propósito, y estoy dispuesto a guiarle.
 
De hecho, cuando he llegado al punto intermedio del recorrido, después de haberle adelantado (hay que aplaudir a alguien que lleva diez años sin correr y se ha puesto a ello con constancia), le he esperado y me he ofrecido a acompañarle, a su ritmo, con tranquilidad (para mí; el iba con la "patata" latiendo a 175 pulsaciones por minuto), durante tres kilómetros más. Estoy seguro de que, el día tres de noviembre, Dani correrá la media maratón de San Javier, a su rollo, con su música y sus músculos de culturista, que yo intento transformar en musculatura "Avatar". Mi trabajo hasta entonces es asegurarme de que lo hace con total garantía de éxito.
 
Me motiva este tipo de desafíos. Me gusta implicar a la gente en esto de correr, de hacer flexiones, de ir al gimnasio... Por cierto, hoy he alcanzado las mil flexiones. Nacho y yo seguimos con nuestro firme propósito de hacerlas cada vez que entramos y salimos de la habitación, y de momento vamos cumpliendo con sobresaliente. A ver si llegamos a final del destacamento así. De momento, como digo, he cogido un ritmo de entre 150 y 200 flexiones diarias. Lo incrementaré poco a poco, espero. El flexionator funciona.
 
Poco más que contar, lamentablemente o más bien por fortuna en el día de hoy. Me muero de sueño y hemos tenido una cena de grupo superdivertida, en la que hemos disfrutado al máximo y nos hemos reído mucho. Este es un mundo de contrastes, ¿verdad? Afortunadamente, existen estos momentos en los que no existe más que aquello que está a tu alrededor, en contacto inmediato con la piel. De no ser así, tarde o temprano moriríamos de realismo.

miércoles, 10 de julio de 2013

Día 68: demasiado afilada (la intención)

Km recorridos (día/total): 6,2/369,8                                   Vueltas dadas al perímetro (día/total): 2/152
 
Ayer por la tarde comenzó el Ramadán, o como se dice en darí, Ramazán, Mes del Ayuno Voluntario para los musulmanes de todo el mundo. Me cuesta hacerme a la idea de lo que supone aquí, donde el sol sale, a día de hoy, a las cinco y diecisiete minutos de la mañana, y se pone pasadas las siete de la tarde. En esta época, durante el día se sobrepasan sobradamente los cuarenta grados, y la humedad relativa del aire difícilmente supera el ocho o nueve por ciento. Son unas condiciones durísimas, de eso no cabe la menor duda.
 
La voluntad humana, sin embargo, puede ser férrea hasta límites insospechados. De ello tenemos ejemplos claros en la vida, y más concretamente en el deporte. Al cabo de un tiempo, la mente se educa según los dictámenes de lo que verdaderamente deseamos con pasión. Lla expresión y el fervor religiosos bien entendidos son una muestra de esa pasión que nos lleva, en muchos casos, a vencer resistencias a priori insuperables.
 
Hecha esta reseña, hoy me han hecho especial ilusión algunos comentarios y mensajes en referencia a la entrada que escribía ayer. Fue un experimento difícil, como lo es cada vez que decido abrir gas a tope y quitarme de encima las corazas y el miedo a la exposición más cruda de mis sentimientos. Pero como escribía como respuesta a uno de estos comentarios, es difícil no hablar de determinadas cosas cuando uno ve, escucha pero, sobretodo, siente lo que ocurre a su alrededor.
 
Ayer, trágica casualidad, como suscribiendo mi triste historia de terror, una bomba casera segaba la vida de doce mujeres, cuatro niños y un hombre en una localidad de la provincia donde me encuentro. Son noticias que pasan en voz baja por nuestros medios de comunicación, más preocupados de los escándalos y de las tramas mafiosas de mediocres políticos corruptos, que únicamente se diferencian de muchos de los de aquí en las vestimentas y el pulcro afeitado, y de otros asuntos intrascendentes que venden. Porque al final se trata de eso, de vender: una imagen, un propósito, un falso interés por la humanidad de lo que es en realidad económico...
 
En fin, creo que el cansancio ha afilado de más el contenido de esta entrada, todo ello sin decir que esta mañana, un día más, y van sesenta y nueve desde que aterricé en Herat y más de seiscientos desde que comencé con los diez minutos diarios, he salido a rodar un rato, como siempre. Me habría gustado doblar esta tarde, pero finalmente ha soplado el viento todo el día y había demasiado polvo en suspensión.
 
A ver si el jueves se da un poco mejor. A ver si mañana tengo más roma la intención.
 
Y una buena foto.

martes, 9 de julio de 2013

Día 67: había una vez...una historia de terror

Km recorridos (día/total): 6,2/363,6                                   Vueltas dadas al perímetro (día/total): 2/150
Había una vez un país de rica historia y tierra hostil, que yacía sobre inmensas llanuras de polvo y escarpadas montañas marrones donde la vegetación marchitaba de calor durante la época estival y moría de frío cuando aparecía el invierno. Donde en alguna breve ocasión hubo un período de paz entre guerras, y la tierra agradecida se volvió fértil no sólo para cultivar amapolas, y en las montañas las tribus antaño guerreras se dedicaron a combatir únicamente a los elementos.
Había una vez un país transitado pacíficamente por gente de todas las razas.
Había una vez un país de bravos jinetes, feroces combatientes diestros en el arte de la lucha con la espada, de hombres rudos con principios y valores, supervivientes en un medio extremo.
Había una vez, no hace mucho, un país por el que la gente circulaba en libertad, sin temor a que el suelo estallase bajo sus pies, donde se compraba en mercados atestados de gente que regateaba en puestos de fruta, de sedas y piedras que brillaban bajo el sol, donde la sangre no se entremezclaba con el polvo y las especias. Donde las tribus convivían en paz, donde los más fuertes no masacraban a los más débiles, donde los orfanatos no eran tristes moradas de dolor y angustia, desde cuyas sombras pequeños ojos rasgados miraban sin esperanza. Donde las mujeres no temían ser secuestradas cuando salían de casa, y vivían sin miedo a hablar en voz alta y a sonreír, y no eran lapidadas o azotadas en público, y una triste tela no cubría su rostro o sus cabellos, y llevaban tacones sin miedo a levantar oscuros deseos.
Foto de Ernesto Vázquez
Foto de Ernesto Vázquez
Había una vez un país donde las personas miraban al futuro con prudencia pero con ilusión, donde no se imponía el terror de estado ni siniestros personajes barbudos se paseaban desafiantes e impunes, donde no reinaban la barbarie y la corrupción. Donde mucha gente anhelaba vivir en paz y criar a sus hijos e hijas, donde las armas no circulaban por todos sitios y a aquellos que luchaban por un futuro mejor no se les colgaba de un árbol en un triste secarral, donde no se atormentaba a otros seres humanos, y la vida valía mucho más que el poder del opio y la heroína.
Había una vez un país que respiré sólo en pequeñas dosis, las que me traía el viento, casi siempre procedente de Turkmenistán, donde corrí disfrutando de agrestes y polvorientos paisajes, donde el sol me tostó la piel al descubierto y conocí a hombres y mujeres valientes y bondadosos, que vivían rogando a su dios poder vivir unos meses más, los justos y necesarios para poder que su esfuerzo no había sido baldío y sus vidas no habían sido entregadas a cambio de nada.
Había una vez un país donde amanecí cada mañana y escribí cada noche durante un tiempo, donde la sandía era muy dulce y el té un tanto amargo, donde cada cierto tiempo tenía que remendar rotos y curar viejas heridas.
Había una vez un país que algún día me gustaría conocer como verdaderamente es.

Día 66: motivos de inspiración

Km recorridos (día/total): 4,8/357,4                                         Vueltas dadas al perímetro (día/total): 0/148

Aunque a veces pudiera parecer lo contrario, me he dado cuenta recientemente de que este no es un blog sobre deporte, sino sobre personas. Al menos, lo venía sospechando desde que llegué aquí, cuando mi vida atlética diaria se redujo, principalmente, a dar vueltas a un circuito en un sentido o en otro, cambiarme de zapatillas cada domingo y escaparme de cuando en cuando mentalmente a las montañas del este.

Completar kilómetros es algo que, de por sí, no dice nada a nadie, y de lo que seguramente a nadie le resulta interesante leer, así que difícilmente podría haber llenado las páginas de este blog si no fuese por el hecho de que, después de todo, sus contenidos han tenido nombres, experiencias, charlas y recuerdos.

Luego, existe otra cuestión que en ocasiones he mencionado. Me refiero al hecho de sentarme cada noche delante de la pantalla. Mentiría si dijese que han sido muchos los días en que tenía claro de que hablaría antes de empezar a escribir. La mayoría de las veces, después de llenar las primeras líneas, me viene a la mente una conversación, un correo, un detalle tonto que me hizo pensar en algo… En otras ocasiones, sin embargo, me paso minutos y minutos sin poder escribir más de dos frases con cierto sentido, leyendo, releyendo, borrando, volviendo a escribir.

Afortunadamente, de cuando en cuando aparece alguien increíble que me inspira. Hoy ha sido uno de esos días en los que un hueco casual en el comedor ha derivado en una divertida charla con una persona que me transmitió algo muy especial desde que nos conocimos, hace apenas unas semanas. Hace unos días escribía, al principio de una entrada, que una canción no resuelve el hambre del mundo, pero quita a veces las ganas de comer. Una sonrisa, también. Doy fe de ello.

Esta conversación ha llevado, no sabría decir en que punto, a una conexión muy especial, gracias a la cual hemos terminado hablando, delante de un café y un poleo menta, de lo mucho que dan de sí diez minutos de carrera, del compromiso diario, de la fuerza de voluntad, de la inspiración,… Significa mucho para mí saber que, después de todo este tiempo, no se ha perdido la esencia que, desde el principio, quería que alimentase cada entrada: llegar a una, dos, tres, diez personas,…de una manera sincera, sin trabas ni rodeos, y contagiarles una pasión que pudieran hacer suya en cualquier momento.

Creo que hoy he logrado contagiar a alguien de esta pasión, y eso es algo que me hace muy feliz. Me encantará saber, durante los próximos días, que la idea, la filosofía vital de entregarse diez minutos al día a una pasión como correr, ha arraigado en una persona que sonríe abiertamente y tiene un brillo muy especial en la mirada. Le agradezco a esa persona el haber sido para mí, en el día de hoy, una fuente de inspiración única. También su sonrisa.

DSCN2628 (Custom)

domingo, 7 de julio de 2013

Día 65: los toros de Kandahar

Km recorridos (día/total): 5,4/352,6                                         Vueltas dadas al perímetro (día/total): 1/148

Aunque no lo parezca, un domingo también es domingo cuando uno se levanta a las seis y media. Esta mañana había mucho que hacer antes del comienzo de la I Milla Urbana de San Fermín que se ha organizado en Herat, así que el despertador no ha tenido piedad de mí. De todos modos, yo ya llevaba despierto un rato, dicho sea de paso, así que no ha dolido tanto.

P1050160

Antes de comenzar con los preparativos de la prueba, quería rodar un rato, con tranquilidad, para desperezarme. Luego ha habido que balizar el circuito, poner agua, un punto para las inscripciones de última hora, repartir los pañuelos rojos,...Mentiría si no dijese que todo lo anterior ha sido posible en tiempo record únicamente gracias a la colaboración desinteresada del montón de gente que ha echado una mano, compañeros y amigos a los que recurrí ayer por la tarde, y que han respondido de manera increíble.

A las siete y media la Plaza de España, lugar de concentración y salida, era un hervidero de corredores italianos, americanos y españoles, todos con su pañuelo rojo al cuello, la mayor parte de ellos con camiseta blanca. A los americanos e italianos les decía con media sonrisa que habría toros, algo que provocaba una mezcla de sorpresa e incredulidad, traídos de Kandahar, especialmente para la ocasión. ¡Tendríais que haber visto la cara de sorpresa cuando han aparecido los mayorales y las dos reses menos bravas y más simpáticas que he visto en mi vida! Gracias a ellos, la carrera ha sido un éxito del que todos, en mayor o menor medida, han disfrutado.

P1050179

Después de unas explicaciones técnicas e históricas sobre el circuito y la tradición del día de San Fermín se ha entonado el canto al santo, ante la atónita mirada de los invitados extranjeros, y, sin chupinazo (es lo único que ha faltado, por razones obvias), se ha dado la salida al encierro, con los dos bravos morlacos empujando a los más rezagados, guiados por profesionalísimos mozos especialmente venidos para la ocasión.

La carrera ha sido rápida y limpia, sin mucha historia, con dos vueltas a un circuito callejero revirado y vistoso, y ha terminado con un chocolate con churros para los osados corredores. No ha habido que lamentar heridos por asta de toro, salvo uno de los mozos, que entraba en meta portado en camilla por dos improvisados sanitarios. Su estado, a priori, no reviste gravedad.

Ni que decir tiene que la vistosidad al encierro la han aportado hoy aquellos que, con ilusión, se han animado a correr y a reproducir con una inverosímil exactitud el ambiente pamplonés. Al final, todos estaban con una sonrisa de oreja a oreja, encantados de haber participado en este pintoresco divertimento dominical, que no ha hecho sino aliviar brevemente la rutina veraniega. Lo de menos hoy, a fin de cuentas, era correr.

 P1050182

sábado, 6 de julio de 2013

Día 64: cuando amaneció a media tarde

Km recorridos (día/total): 4,4/347,2                                   Vueltas dadas al perímetro (día/total): 0/147
 
"Una canción no resuelve el hambre, pero alimenta a veces más que el pan".
Pasa el tiempo, Celtas Cortos
 
Cómo me gustaría, en los días de tormenta, no tener que salir a la calle y pasarme las horas contemplando como el agua golpea con fuerza en las ventanas, como el viento mece violentamente las copas de los árboles, como las nubes negras navegan sin rumbo fijo, veloces pero sin prisa por llegar a ninguna parte.
 
Y sin embargo, en mis días de tormenta hay que levantarse y salir, pisar los charcos, sentir como el aire azota la cara y el agua resbala entremezclada con la sal por las mejillas, a la vez que cala la ropa y enfría el pecho, y se entrecorta la respiración, se agita y el corazón late a menudo desacompasado, desbordado por la hostilidad del medio. Y yo busco cobijo donde no hay sino campo abierto y solitarios caminos embarrados que me empujan a seguir corriendo. Y cada vez la marcha se hace más ardua, la esperanza más liviana. Hasta que vuelve a salir el sol.
 
 
Después de mucho tiempo y de tantas experiencias, prefiero pensar que no existen casualidades, sino necesidades que despiertan los sentidos y provocan anhelos de alguien, de algo, de unas palabras concretas, de un zumo y un capuccino, de una visita inesperada, de un mensaje, del ruido de las olas, del cielo estrellado, de la brisa del norte, incluso del polvo viajando a su compás.
 
A veces no se puede describir con palabras el por qué de una tormenta. Tampoco sabría explicar la razón por la cual, de repente, sale el sol a media tarde, cuando enfilaba desde hacía horas, días, el este en su busca y no hacía sino darme la espalda sin motivo aparente. Ahora que brilla, aún timidamente, espero que lo haga con suficiente fuerza para comenzar a evaporar el agua de los charcos. Y secar lo mucho que caló la lluvia.
 
12
Alberto "el Gorra" yace exhausto en el suelo tras la carrera del US Army.

viernes, 5 de julio de 2013

Día 63: flexionator --- ON

Km recorridos (día/total): 3,6/342,8                                         Vueltas dadas al perímetro (día/total): 1/147

"Una buena acción, por pequeña que sea, pone en marcha una buena consecuencia".
Robin Sharma

Esta mañana se han unido dos factores determinantes: es viernes, lo cual significa que entro a trabajar un poco más tarde, y estaba cansado después del madrugón y la carrera de ayer. Resultado: me he levantado un poco más tarde y he rodado un poco menos que de costumbre. Aún así, lo poco que he hecho lo he aprovechado bien, y con el Garmin me he dedicado a medir el circuito de la carrera del próximo domingo, ya que debido a unas pequeñas obras el recorrido inicial previsto quedó inutilizado.

El día, de por sí, no habría dado para mucho más. Si uno se lo plantea desde un punto de vista medianamente lógico, es sólo un día más, el 63. De hecho, cuando he abierto los ojos me ha costado un poco saber si era viernes o sábado. Como digo, habría sido un viernes más, de no ser porque en la habitación hemos puesto en marcha...¡el flexionator!

Ha sido así, como el que no quiere la cosa, a mediodía, mientras buscaba una canción en youtube. Ha llegado Nacho del gimnasio, y se me ha ocurrido plantearle poner en marcha un nuevo hábito, al que hemos denominado el flexionator, al que sabía accedería, principalmente porque suele venir supermotivado del gym. Sólo he aprovechado la ocasión. La cosa consiste en hacer flexiones cada vez que se entra o sale de la habitación. Para empezar, diez en su caso, quince en el mío.

Como lo de los diez minutos al día, parece poco, pero si se va sumando al final son unas cuantas, sobretodo porque uno entra y sale de la habitación entre cuatro y cinco veces a lo largo del día. O sea, que multiplicando, salen del orden de unas 100-150 flexiones diarias, que no son pocas. A eso hay que añadir que, poco a poco, iremos incrementando el número de flexiones...


20130704 4th Indipendence Day 30

Además, he preparado un folio que hemos fijado a la pared con cinta adhesiva, donde iremos marcando las parciales y el total acumulado. Si logramos aguantar tres semanas, esto esta hecho. Ya he aprovechado para dejar caer que, tal vez en octubre, podríamos hacer el "día de las 1000 flexiones". Consistiría, simplemente, en alcanzar esa cifra a lo largo de una jornada. Yo ya lo hice en cierta ocasión en que llevé a cabo esta práctica, y la verdad es que, para mí, fue todo un reto. Esperaré al momento adecuado para convencer a Nacho...

Por lo demás, he conseguido algunas fotos de la carrera de ayer, como podéis ver. A parte de confirmar, como me tenía, que estoy perdiendo el pelo al mismo ritmo que sumo kilómetros (tengo asumido que me quedaré cartoniano más pronto que tarde), la cara de sueño de la segunda foto es para enmarcar. ¿Cómo, a las seis de la mañana, se puede tener otra cara, y enfrentarse además con ganas a un cinco mil? Que venga alguien y me cuente si hay algún secreto (también para lo del pelo, por favor :-)).

 
20130704 4th Indipendence Day 33