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jueves, 28 de febrero de 2013

Desafío Fortalezas-Ronda 2013: cimentando el éxito

Finalmente, ayer me entoné un poco, señal inequívoca de que estoy casi recuperado del fugaz proceso viral del martes. Por si acaso, no pasé de 16 kilómetros de aeróbico extensivo, haciendo un trabajo fraccionado que me dejó muy buen sabor de boca. Luego, por la tarde, disfruté de otra sesión de fisio con Jose en Fisioizquierdo, para cuidar algunas molestias que van apareciendo aquí y allá y poner las piernas a punto para el domingo. Las visitas al fisio tienen en mí dos efectos: por un lado, el meramente fisiológico y muscular; por el otro, el no menos importante efecto relajante de un buen rato entre amigos que aman el deporte y con los que puedo compartir mis inquietudes, mis expectativas, mis miedos,…

Hoy me he dado cuenta de que ya sólo quedan 72 días para los 101 kilómetros de Ronda, y 21 días menos para la Ruta de las Fortalezas. El tiempo vuela, no cabe duda, y mañana estaremos entrando en marzo casi sin darnos cuenta. Empiezan las dudas sobre si la preparación es o no la adecuada, si estoy haciendo suficiente volumen, si estoy enfocando los entrenamientos de forma correcta… Puede que lo que planeábamos hace un par de meses se haya visto alterado por una lesión, por una enfermedad o simplemente por circunstancias personales.

Además de todo, uno entra en los foros y se pone a leer, y parece que todo lo que hace se le queda corto. Lo que leemos no hace sino generarnos más dudas, de tal forma que acabamos convenciéndonos de que tenemos que hacer más y de que quizás deberíamos variar la estructura de nuestros entrenamientos.

Unos hacen más volumen, otros recomiendan tiradas largas,…

Hablamos de ritmos, de tiempos, de estrategias,…

Fortalezas 2012
Sin embargo, en muchos casos no se tiene en cuenta que lo que les vale a unos a otros no les vale, principalmente porque es muy complicado que dos personas partan de la misma base. En esto de la resistencia, lo acumulado a lo largo de años de entrenamiento cuenta, y mucho, de tal forma que de temporada en temporada observamos no sólo una mayor tolerancia a los volúmenes de entreno, sino además una mejora de la entrenabilidad de nuestro organismo, que no es otra cosa que la adaptación a las cargas de trabajo, así como la optimización de las mismas.

Creo que el concepto “progresión” hay que entenderlo no sólo como un hecho aislado dentro de una misma temporada. En los deportes de resistencia, como en otros muchos, esa “progresión” abarca un período de tiempo mucho mayor. Lo que hicimos a lo largo de los años influye en gran medida en lo que hacemos. Cuanto más sólidos sean los cimientos (la base aeróbica) sobre los que construimos nuestro entrenamiento diario, mejor.

Al final, lo importante es tener confianza en lo que estamos haciendo y centrarnos en disfrutar de nuestra carrera. Hay que ir paso a paso en este terreno tan apasionante pero a veces tan complicado, tener paciencia y entrenar dentro de nuestras posibilidades.

El equilibrio y el sentido común deben ser los pilares fundamentales sobre los que, a su vez, cimentar nuestro presente, pero sobretodo nuestro futuro, como corredores de fondo.

martes, 8 de enero de 2013

Empezando a entrenar.

Hace unos días leía en un foro una pregunta que formulaba alguien que, después de muchos años de vida sedentaria, quería retomar la actividad deportiva, y se planteaba cómo había de hacerlo. Puede que sea algo que pasa por la cabeza de muchas personas que, en estas fechas, se han llenado de nuevos propósitos y renovadas energías y se calzan, por primera vez en mucho tiempo, tal vez por primera vez en su vida, unas zapatillas de deporte. En este caso, la edad sí importa, principalmente porque, asociados a la misma, vendrán un montón de hábitos que dejar atrás, y que indudablemente habrán dejado su huella en el organismo: el tabaco, el alcohol, el propio sedentarismo, una alimentación deficiente,...Y claro, cuanto más tiempo hayan residido en nosotros éstas y otras costumbres poco saludables, mayor será la resistencia a vencer.

Por eso, hay que tener paciencia a la hora de empezar. Y constancia. Me atrevería a decir que a partes iguales. Todos, en nuestra juventud más o menos reciente, hemos corrido, saltado, caminado,...El cuerpo tiene memoria para todo lo que alguna vez ha experimentado, pero no es menos cierto que también la tiene (y más) para lo más reciente, sobretodo si es malo. Por eso creo que, paralelamente a nuestros nuevos y sanísimos propósitos, es conveniente realizar una prueba de esfuerzo que descarte, por un lado, cualquier patología cardíaca, y en la que pueden haber intervenido los malos hábitos dejados atrás, y que por otro, nos ayude a fijar unas franjas de trabajo cardiaco, de tal forma que nuestro corazón se vaya fortaleciendo progresivamente.

No hemos de olvidar que el corazón es un músculo que trabaja de forma ininterrumpida, y que necesita llevar a cabo un entrenamiento progresivo de sus propias capacidades. Conforme vayan pasando los días, y gracias a las adaptaciones orgánicas (puedes leer algo al respecto en la entrada "Da igual lo que hagas: ¡CORRE!), el funcionamiento del músculo cardíaco se irá optimizando: mejor capacidad de bombeo, aumento del grosor de las paredes auriculares y ventriculares,...Al mismo tiempo, y debido a una mayor eficiencia de la función transportadora de nutrientes y oxígeno de la sangre, el corazón necesitará menos latidos para llevar la cantidad necesaria de aquellos a las distintas partes del cuerpo, lo cual aliviará en gran medida la carga de trabajo del mismo.

Por último, es importante llevar a cabo una adaptación progresiva al nuevo status de persona no sedentaria, y seguir los consejos de personas cualificadas, que, de un modo u otro, garanticen un plan de entrenamiento/actividad con la adecuada progresión e intensidad de las cargas, y establezcan un correcto equilibrio trabajo-descanso, de tal forma que el organismo pueda adaptarse de una forma natural a las nuevas exigencias. Para que el cambio de hábitos sea saludable, hay que llevarlo a cabo de una forma responsable, y huir de las fórmulas mágicas que prometen inminentes resultados. Después de dar el paso en la dirección correcta, hay que procurar no tener demasiada prisa, de tal forma que no volvamos a perder el rumbo. 

Los resultados visibles llegarán en breve. Los invisibles empezaron a aparecer desde el momento en que tomaste la decisión.